Jueves 02 de octubre de 2014
La locura en la que está inmersa el fútbol por diversas circunstancias provocó que la despedida de David De Gea del Atlético tuviera algunos tintes surrealistas por culpa del cambio de representantes en el que está inmerso el guardameta, lo que le obligó a vender una película de como se había desarrollado su fichaje por el Manchester United que no tiene nada que ver con la realidad. Se entiende que el jugador no tire piedras contra su tejado para cubrirse de una posible demanda de la empresa que le ha llevado hasta ahora sus asuntos, y que se ha quedado al margen de la operación, pero la afición del Atleti no se merecía que un jugador al que han mostrado un gran cariño les contara un cuento chino, o inglés en este caso.
La verdad es que David es un chico con suerte y ahora lo ha vuelto a demostrar. Si en apenas dos años ha pasado de haberse podido ir cedido al Numancia a ser el portero titular del campeón de la Premier y subcampeón de la Champions, ahora ha conseguido protagonizar un traspaso de una forma más o menos discreta, rápida y sin tanto ruido como el que está ocasionando el posible adiós de un ya ex compañero suyo como es Agüero. ¿Cómo lo has hecho? seguro que se preguntará el argentino. Y eso que para muchos es más sangrante la decisión de De Gea por tratarse de un canterano que debería, en principio, sentir más los colores del club en el que ha crecido desde pequeño.
Siendo una marcha dolorosa, puede que la jugada le salga bien al Atlético. Coger 25 millones de euros por un portero no es nada usual en el fútbol pero lo ideal sería que Joel confirmara los buenos pronósticos que hay sobre él. Y que los dirigentes rojiblancos se preocupen más en invertir bien el dinero que en tirarse los trastos a la cabeza, como están haciendo Cerezo y Abásolo estos últimos días.
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