11/05/2011.- Lo que ha ocurrido es pura corrupción. No hablo de corrupción económica que es una conducida delictiva que practican, coherentemente, los que son de profesión chorizos aunque tengan acta de concejal o de diputado.
Hablo de una corrupción más repugnante: la corrupción de las conciencias que a algunos les lleva a hacer lo que otros les ordenan aunque esté en contra de lo que saben y creen que deben hacer.
Los miembros del Tribunal Constitucional llevan incurriendo en este segundo tipo de corrupción hace ya años, plegándose a las exigencias políticas de quienes no creen en la separación de poderes y cobrando una nómina por hacer el trabajo indigno de hacer lo que le dicta la voz de su amo.
Yo hoy no quiero poner el foco de mi comentario en lo que ha hecho el gobierno para que se legalice a la franquicia de ETA llamada Bildu. Eso está en la propia naturaleza de quienes hace tiempo afirmaron que Montesquieu había muerto. Si en el ejecutivo de Zapatero no tienen vergüenza y se chotean de los aparatos del Estado que han trabajado para aportar pruebas incontestables a los jueces de que Bildu era ETA, no tenemos nada que decir ni de qué sorprendernos, pero ha llegado el momento de que en España no hablemos más de jueces progresistas y conservadores sino de golfos de izquierda o de derechas.
Estoy harto de saber a priori cómo van a votar unos y otros en materias que nos afectan a todos. Me niego a que se les siga pagando el sueldo a quienes antes de ponerse la toga se meten en el bolsillo superior de su chaqueta el carné de un partido. Me asquea que quienes deben representar la balanza de una justicia ciega, ignoren pruebas y evidencias, refuten y contradigan una sentencia del Tribunal Supremo, argumentada con fundamentos jurídicos serios y se pasen por el arco del triunfo lo que es un clamor popular de víctimas y ciudadanos a los que no pueden engañar.
Ahora los amigos de ETA regresan a las instituciones, a cobrar subvenciones y a tener información privilegiada sobre las futuras víctimas de quienes mandan en ellos, porque los de las pistolas solo están en stand by, vigilando lo que pasa y advirtiendo que pueden volver.
Sólo me queda decir tres cosas: “¡Qué razón ha tenido siempre Jaime Mayor Oreja!”
“¡Felicidades, señor Zapatero! ha conseguido el apoyo del PNV hasta el final de la legislatura” y la más importante : “Señores del Tribunal Constitucional ¡ Go home”