El catedrático de Matemática Aplicada José Carrillo será el nuevo rector de la Universidad Complutense de Madrid durante los próximos cuatros años en sustitución de Carlos Berzosa, que ha cumplido el límite legal de dos mandatos al frente de la institución.
El estrecho margen de diferencia entre ambos en la primera vuelta --el 27,10 por ciento a favor de Carrillo, frente al 27,06 por ciento de Iturmendi-- se ha visto aumentado en esta segunda vuelta, en la que Carrillo se ha impuesto al lograr el 58,7 por ciento de los votos, frente al 41,2 por ciento de su contrincante Iturmendi.
Por sectores, José Carrillo fue el candidato más votado entre todos los sectores a excepción de los profesores a tiempo parcial, que se decantaron mayoritariamente por Iturmendi.
La abstención volvió a ser la tónica en esta segunda vuelta electoral, en la que de un censo electoral de 92.530 personas finalmente solo acudieron a las urnas 26.768 votantes, lo que supone un 28,9 por ciento de participación. Del total de votos, 25.553 fueron a candidaturas, 991 estaban en blanco y 224 fueron nulos.
En concreto, 81.413 estudiantes, 3.103 profesores funcionarios doctores, 1.904 profesores a tiempo completo y 1.994 a tiempo parcial y 4.115 miembros del personal de servicios y administración estaban llamados a las urnas instaladas en horario de 9.00 a 20.00 horas en las Facultades, Escuelas Universitarias, Rectorado y en los Centros Adscritos (Felipe II de Aranjuez y María Cristina de El Escorial).
A la segunda vuelta de elecciones a rector de la Universidad Complutense de Madrid no pudieron concurrir el catedrático de Álgebra de la Facultad de Ciencias Matemáticas Carlos Andradas; el catedrático de Historia del Pensamiento Económico de la Facultad de Ciencias Económicas Luis Perdices; el catedrático de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas Francisco Aldecoa; y el catedrático de Lengua Española de la Facultad de Filología Jesús Sánchez Lobato.
La primera vuelta de las elecciones se tuvo que retrasar una semana tras una denuncia por parte de uno de los candidatos sobre un error en el censo electoral, lo que llevó a un juzgado de lo contencioso administrativo a suspender de forma cautelar la votación.
Los seis candidatos ya se habían enfrentado en un 'cara a cara' esta semana, con un debate celebrado en la Facultad de Ciencias de la Información, donde la situación económica de la Complutense y la polémica sobre si debe o no haber capillas en las universidades públicas guiaron los discursos de los catedráticos.
RETOS Y PROGRAMA DEL NUEVO RECTOR José Carrillo tendrá que hacer frente durante su etapa en el Rectorado a la adaptación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y a la situación de deuda de la institución. Según los cálculos de la Comunidad de Madrid, la Universidad adeuda cerca de 150 millones de euros. Por ello, la consejera del ramo, Lucía Figar, ha recomendado a los aspirantes que presenten un proyecto de "ajuste" y adaptado a la situación de crisis actual.
En el programa colgado en su página web, Carrillo señala que su proyecto para los próximos cuatro años consiste en transformar la Complutense en una universidad "de referencia en Europa en los próximos años". "La UCM está en una encrucijada, todos estamos ante la misma disyuntiva", ha señalado, al tiempo que ha hecho un llamamiento a la comunidad educativa para que acudan a votar.
"Recuperar la Universidad es conseguir una gestión rigurosa, eficaz y transparente basada en un plan de ahorro que permita una refinanciación óptima de la deuda", ha añadido el catedrático, que también apuesta por potenciar "la investigación de calidad" y mejorar los programas de postgrado
Dice Carrillo, además, que la emblemática universidad madrileña "debe avanzar en muchos campos". "Debe mejorar en la calidad de su docencia e investigación pero también debe dar pasos en la integración y la igualdad, en el funcionamiento democrático y la transparencia, en sus relaciones humanas, en el enriquecimiento del debate y en la normalización de la discrepancia, en la modernización de sus estructuras organizativas y de sus infraestructuras, en la prevención de riesgos y la salud laboral y en su servicio e imagen ante la sociedad", argumenta.
Asimismo, señala que el cargo académico es "un servicio público y a la Universidad Complutense", y "nunca un ejercicio de poder personal al que uno se aferra desesperadamente", algo en lo que, considera, se ha convertido la política del actual rector Carlos Berzosa.
También cree que la situación actual por la que pasa la emblemática universidad madrileña es "grave". "Tiene una deuda de más de 152 millones de euros debida en parte a la falta de transferencias de la Comunidad de Madrid y posiblemente a ineficiencias en el gasto público; hay una evidente falta de transparencia, son patentes las irregularidades en el funcionamiento de algunos órganos colectivos y por lo tanto existe un déficit democrático, las políticas académicas brillan por su ausencia y algunos compromisos no se cumplen", critica.
Una de sus propuestas pasa por trabajar más intensamente en la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior, para convertir la universidad en "más competitiva". "Debe trabajar (la universidad) decididamente por un incremento de sus cotas de calidad tanto en la docencia como en la investigación, en la innovación y en la transferencia a la sociedad. Este es el camino para convertir a la UCM en una universidad de referencia internacional", asegura.
También dice que la Universidad debe ser "de las personas para las personas", de manera que "cada miembro se sienta una parte importante". "Necesitamos un proyecto en el que quepa toda la comunidad universitaria, donde se tenga en cuenta el esfuerzo individual y colectivo, donde cada uno ocupe el lugar que le corresponda por su capacidad, sus méritos y su compromiso con la Universidad", señala.
Por otra parte, un grupo de feministas y estudiantes se han congregado este martes ante la capilla de la Facultad de Económicas de la Universitat de Barcelona (UB) en solidaridad con las detenidas en el campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) el pasado 10 de marzo para reivindicar una universidad pública laica y mostrar su apoyo hacia las personas "acusadas de un delito contra la libertad de conciencia y el sentimiento religioso", ha especificado la Plataforma Unitaria de Feministas por la Laicidad en un comunicado.
Los hechos han sucedido unos minutos antes de las 14 horas cuando ha comenzado una procesión de estudiantes vestidas de sacerdotisas con máscaras blancas y que portaban un cartel en el que se podía ver una mujer crucificada para "que no se olviden las víctimas de la Iglesia Católica", ha explicado a Europa Press una portavoz de la plataforma feminista, Sandra Ezquerra.
A continuación se ha leído un manifiesto y se han enumerado las 31 asociaciones que se han adherido a la protesta entre ellas la Associació Col·lectiu Gay de Barcelona, Associación d'Estudiants Progressistes, Ateus de Catalunya, Ca la Dona, Estudiants en Lluita, Maulets, Secretaria de la Dona de la CGT y Lluita Internacionalista.
A ritmo de Carmina Burana, una veintena de personas han salido del Campus y han cortado parte de la Diagonal durante escasos minutos, según ha explicado Ezquerra y han confirmado a Europa Press fuentes de la Guardia Urbana.
"Se ha intentado en todo momento evitar confrontaciones", ha destacado Ezquerra, que ha remarcado el talante pacífico de esta protesta en contra de la ingerencia de la Iglesia en la vida privada de los ciudadanos y de "criminalización de los movimientos sociales por parte de la derecha religiosa y mediática", ha dicho.
Un estudiante de ingeniería industrial que ha asistido a la misa ha confirmado la calma con la que se han hecho las reivindicaciones y ha explicado que el acto en contra de la capilla se ha desarrollado "más alejado de lo que suele ser" de la puerta del recinto reservado para las celebraciones eucarísticas.
No obstante, la capilla ha quedado cerrada con llave desde el inicio de la celebración ante la posibilidad de ser interrumpida como ha sucedido otras veces, hecho que ha provocado que los alumnos que han llegado más tarde a la misa tuvieran que llamar a las personas que estaban dentro para acceder a la capilla teniendo que esperar durante unos minutos en un pasillo de unos dos metros de anchura --también custodiado con llave-- que conecta la capilla con el recinto universitario.
"Es ridículo que estemos encerrados bajo dos llaves", ha lamentado este estudiante, que ha mostrado su alivio ante la calma con que se han desarrollado las protestas.
"Nos han respetado, no se han metido en el pasillo impidiendo nuestro paso", ha celebrado este estudiante de ingeniería, que ha recordado que otras veces algunas personas se congregaban a lo largo del pasillo impidiendo el acceso de los demás estudiantes a la misa.
El servicio religioso de la UB, Safor Diagonal, prevenido por el rectorado de la UB, envió un comunicado avisando a los asistentes a la eucaristía de los actos que iban a desarrollarse y pidiendo la puntualidad ante la posibilidad de protestas.