GETAFE

Enfrentamientos en PSOE y PP por las listas electorales

Las presiones pueden impedir al candidato socialista renovar su cartel electoral, mientras que el PP todavía no tiene candidato.

Jueves 02 de octubre de 2014
Las listas electorales con las que concurrirán a los comicios de mayo el PSOE y el PP pueden resultar prácticamente un calco de las pasadas elecciones 2004, pese al deseo, en el caso del candidato socialista y alcalde de Getafe, Pedro Castro, de renovar con nuevas incorporaciones su cartel electoral.

Castro, que está siendo sometido a todo tipo de presiones (la escisión del partido fue evidente en la cena navideña del PSOE de Getafe), puede verse obligado a repetir, con la salvedad de algún que otro nombre, la misma candidatura que hace cuatro años, aunque en principio trataría de alterar el orden de los integrantes de una lista que se dará a conocer el 23 de enero. Ese podría ser el caso de la hasta ahora número dos del grupo municipal, Sara Hernández, enfrentada al regidor, junto con otra edil, Cristina González, y el secretario de Organización de la agrupación socialista, Vitoriano Gómez, tras las famosas primarias de Tomás Gómez.

No menos complicada ni tensa es la situación que se vive en el PP. Todavía sin candidato designado, aunque ante la imposibilidad de encontrar una alternativa (Esperanza Aguirre ha tratado de colocar un nombre de peso como cartel electoral) parece que será Carlos González Pereira quien se ponga al frente de la candidatura, la confección del resto de la lista está dando pie a un fuerte y soterrado tira y afloja entre los ediles de esta formación.

Es público y notorio que el deseo de González sería apartar de su cartel electoral los ediles que presentaron una “moción de censura” contra él al inicio de la legislatura, entre ellos, María Jesús Fraile, una de las alternativas más fuertes al hoy jefe de filas del PP getafense.

IU, por su parte, cerraba hace unas semanas su cartel electoral con Javier Viondi como candidato, María Luisa Gollerizo como número dos y Silvia Uyarra de tres, una tercera posición que ha dado también pie a fuertes tensiones internas.