El aclamado Ballet Clásico de Moscú, dirigido por los célebres Natalia Kasatkina y Vladimir Vasiliov, ofrece hasta el domingo en el Teatro Compac Gran Vía un impresionante elenco de bailarines sobre el escenario para representar "Coppelia". Desde que ingresaran en el gran Ballet Estatal Clásico de Moscú en 1977, han renovado la percepción del cuerpo de la Danza. Las producciones propias (más de 25 espectáculos de gran formato) les han dado el reconocimiento como innovadores, convirtiéndose en los nuevos creadores de coreografías y nuevos lenguajes de la danza.
El espectáculo cuenta con excelentes bailarines entre los que destacan: Ekaterina Berezina, Nikolay Chevychelov, Svetlana Lobanova, Victoria Smirnova, Artiom Horoshilov, entre otros.
La versión de «Coppelia» del Ballet Clásico de Moscú prepara para el espectador muchas sorpresas: el proceso de la creación del perfecto autómata – la Muñeca animada; sillón, armario y el organillo «vivos», un decorado original y un fantástico vestuario de Elizaveta Dvorkina. La propia y original coreografía y una talentosa adaptación de los fragmentos de los bailes antiguos, realizados por Natalia Kasatkina y Vladimir Vasiliov, le da una nueva visión a esta fantastica obra del ballet.
La acción transcurre en una aldea donde viven, entre otros, la traviesa Swanilda, su novio Franz y el juguetero Coppelius. Este último habita en una misteriosa casa donde guarda sus creaciones, desconocidas para el resto: muñecas de tamaño humano. Sin resistir la curiosidad, Swanilda y sus amigas entran un día a la casa de Coppelius dispuestas a averiguar qué oculta allí el juguetero. Después de curiosear por todas partes, Swanilda decide suplantar a Coppelia, la muñeca favorita del artesano. Ante el asombro de sus ojos, el doctor Coppelius ve maravillado como su creación preferida toma vida hasta convertirse en un ser humano. Swanilda, después de divertirse un rato, le confiesa la verdad, y el juguetero casi no soporta la desilusión. Finalmente y rescatada por su novio, Swanilda huye de la casa de Coppelius. Posteriormente y durante las bodas de ambos, Coppelius los perdona y el pueblo queda feliz con el nuevo matrimonio.