Diego Armario

La erótica del poder

Jueves 02 de octubre de 2014

01/09/2010.- Hace ya varios años le oí decir a un personaje tan poco fino, escasamente exquisito y aficionado a los chistes zafios, como es Loles León, que uno de los hombres que más le ponían era Alfredo Pérez Rubalcaba, y aquello me sorprendió porque son dos personajes que no se pegan nada, aunque le reconocí a la actriz que, en eso, tenía un gusto singular.



El juez Grande Marlaska, que por cierto tiene un gran atractivo y que dada su condición de gay, su opinión sobre los hombres hay que tenerla en cuenta, ha declarado en una entrevista en el diario El Mundo, que el ministro del interior es más sexy que Mourinho, y para completar este abanico de opiniones la Revista Vanity Fair en su número de septiembre publica una lista de personajes que tienen poder y que desprenden un indiscutible halo de erótica, y sitúa a Pérez Rubalcaba en cuarto lugar, después de François Henri Pinault, Sarkozy y Obama.

Rendido a la evidencia, he de reconocer que el tal Alfredo, doctor en Ciencias Químicas, atleta destacado en su juventud, buen jugador de mus, exquisito catador de habanos, experto en el lenguaje corporal, de los más listos de los gobiernos en los que ha estado ( en esta etapa no le ha resultado difícil), hábil director de comandos informativos y dotado de una inteligencia única para hacer el mal cuando tiene enfrente a un adversario, ha alcanzado el súmmum del poder con su responsabilidad como ministro del Interior.

Eso es muy atractivo y ahí está la verdadera erótica del poder.

Intuyo que Pérez Rubalcaba, alguna noche, cuando nadie le observa, se mira al espejo y se dice a sí mismo con absoluta convicción: “Alfredo ¡eres la leche!.

No me extraña que la gente diga de ti lo que dice, porque todo eso es cierto: lo bueno y lo malo”



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