Jueves 02 de octubre de 2014
Lahcen Ikassrien lleva cinco años en el limbo. Fue liberado de la prisión de Guantánamo en el año 2005 y transportado a España donde la Audiencia Nacional le liberó de cualquier acusación de terrorismo y le puso en libertad con un papel en el que dice que puede permanecer en España hasta que se solucione su situación, pero sin poder hacer nada, ni trabajar –en el caso de que lo encontrara- ni irse a Marruecos donde vivía antes de marcharse a Afganistán, donde le detuvieron en el año 2002 y le entregaron a las tropas norteamericanas..
Ahora le van a echar de un país donde vivía en alquiler, ya que la vivienda pertenecía a una persona que ha dejado de pagar la hipoteca. El juez ha paralizado ya en dos ocasiones la expulsión de la casa de Ikassrien a ver si la justicia española, entre tanto, le da permiso para marcharse a su país con su mujer y su hijo. Si no, tendrán que dormir en la calle a partir del 28 de julio.
España ha acogido ya en España a otros tres presos de Guantánamo, un palestino, que llegó en febrero, un yemení, que lo hizo en mayo, y ahora un afghano. A ellos se suman los presos cubanos que han sido acogidos también por España con sus familias, pero el Gobierno no acaba de resolver los problemas de infraestructura y de logística que hace falta para que estas personas tengan donde ir una vez que pasan los primeros días en que son alojados a costa de la administración.