Con la amenaza de otra marcha azul sobre Ceuta desde Marruecos, por mar y tierra, el Gobierno español ha aceptado que se ha creado una segunda ciudad de unas quince mil personas, que estará repartida en tres zonas, que tendrá que estar subvencionada y que existirá durante muchos meses. No hay solución a la crisis al aceptar que todos los que se han quedado, tras el regreso de la mayoría de los que atravesaron la frontera a finales de julio, son refugiados o menores de edad.