Zp puede perder su gran apoyo en Brasil si al final Lula pierde las elecciones
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Zp puede perder su gran apoyo en Brasil si al final Lula pierde las elecciones

lunes 05 de octubre de 2026, 11:47h
El candidato del Partido Liberal aventaja al presidente brasileño en unos 2,5 millones de votos y llega reforzado al balotaje del 25 de octubre. La derecha también avanza en los estados y convierte al PL en la primera fuerza del Senado, aunque la Presidencia sigue abierta y Lula tiene todavía margen para reaccionar.<

 

Brasil tendrá que esperar hasta el próximo 25 de octubre para conocer quién será su próximo presidente. Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales con alrededor del 47,2% de los votos, frente al 45% obtenido por Luiz Inácio Lula da Silva, pero la ventaja del candidato conservador, aunque significativa políticamente, está lejos de cerrar la batalla electoral.

Claves de la noticia

Resultados de la primera vuelta

Flávio Bolsonaro ganó con 47,2% de los votos, mientras que Lula obtuvo 45%, lo que lleva a una segunda vuelta el 25 de octubre.

Ventaja en estados clave

Bolsonaro se impuso en São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, cruciales para el resultado electoral nacional.

Fortalecimiento del Partido Liberal

El Partido Liberal duplicará su representación en el Senado, pasando de 15 a 28 senadores, influyendo en la próxima presidencia.

Algo más de dos puntos porcentuales y alrededor de 2,5 millones de votos separan a los dos candidatos después de una primera vuelta en la que Bolsonaro superó los 55 millones de sufragios. Ninguno alcanzó el 50% necesario para evitar una segunda vuelta, por lo que las próximas tres semanas serán decisivas para saber hacia dónde se inclina definitivamente un país prácticamente dividido en dos grandes bloques.

El resultado coloca a Flávio Bolsonaro en una posición de ventaja, pero no permite dar por derrotado a Lula. La distancia es suficientemente reducida como para que el actual presidente pueda recuperar terreno si consigue movilizar a parte de los electores que no participaron en la primera vuelta y atraer a los votantes de las candidaturas que han quedado fuera del balotaje.

La segunda vuelta se convierte así en unas elecciones nuevas, con apenas tres semanas de campaña y con los dos candidatos obligados a ampliar su espacio político más allá de sus respectivos electorados.

Bolsonaro gana en los grandes estados

La principal preocupación para Lula no está únicamente en la diferencia nacional de votos, sino en el mapa electoral dejado por las urnas.

Flávio Bolsonaro se impuso en São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres estados con mayor número de electores del país. En São Paulo obtuvo algo más del 51% y en Río de Janeiro superó el 53%, mientras que Minas Gerais, tradicionalmente considerado uno de los territorios que mejor anticipan el resultado nacional, también se inclinó hacia la derecha.

El avance conservador fue además mucho más amplio que la propia elección presidencial. De los 27 estados brasileños, el Partido Liberal consiguió elegir en primera vuelta a cinco gobernadores, mientras que el Partido de los Trabajadores de Lula logró tres.

Especialmente contundente fue el resultado en São Paulo, el estado más poblado y principal motor económico del país, donde Tarcísio de Freitas, antiguo ministro de Infraestructura de Jair Bolsonaro, logró una amplia victoria sobre Fernando Haddad, una de las figuras más relevantes del entorno de Lula.

La derecha también obtuvo un resultado importante en Minas Gerais con la victoria de Cleitinho Azevedo, mientras que en Río de Janeiro el candidato conservador Douglas Ruas terminó por delante de Eduardo Paes, apoyado por Lula, aunque ambos tendrán que disputar una segunda vuelta. El PT consiguió, al menos, conservar uno de sus grandes bastiones con la reelección de Jerônimo Rodrigues en Bahía.

El Partido Liberal se hace fuerte en el Senado

El otro gran resultado de la jornada electoral llegó en el Congreso. El Partido Liberal (PL), formación liderada por Jair Bolsonaro y que presenta a su hijo Flávio a la Presidencia, prácticamente duplicará su representación y se convertirá con claridad en la principal fuerza del Senado.

El partido pasará de 15 a 28 de los 81 senadores, lo que significa controlar más de una tercera parte de la Cámara Alta. Si a esos escaños se suman los de Republicanos y Novo, dos fuerzas próximas al bolsonarismo, el bloque alcanzaría los 37 senadores, a sólo cinco de la mayoría absoluta de 42.

El resultado tendrá consecuencias independientemente de quién gane la Presidencia. Si Flávio Bolsonaro vence el día 25, dispondrá de una posición parlamentaria considerablemente más favorable para desarrollar su programa. Si Lula consigue remontar y ser reelegido, tendrá delante un Senado mucho más escorado hacia la derecha y con capacidad para condicionar buena parte de su acción de Gobierno.

El PT mantendrá nueve senadores y el conjunto de los partidos de izquierda reducirá su representación de 17 a 15 escaños. El tradicional Centrão, el conglomerado de fuerzas de centro y centroderecha que durante décadas ha ejercido como bisagra parlamentaria, seguirá teniendo un papel importante, aunque pierde peso frente al crecimiento directo del bolsonarismo.

Una ventaja importante, pero no definitiva

La fotografía que dejan las urnas es, por tanto, favorable a la derecha. Bolsonaro ha ganado la primera vuelta, sus aliados han avanzado en los gobiernos regionales y el Partido Liberal ha reforzado extraordinariamente su presencia en el Senado.

Pero la elección presidencial todavía no está decidida.

Una diferencia de unos 2,5 millones de votos en un país de más de 150 millones de electores mantiene abierta la posibilidad de una remontada. Lula llega debilitado respecto a su rival y tendrá que recuperar terreno precisamente en algunos de los estados más poblados, pero dispone todavía de tres semanas para intentar reagrupar a la izquierda, movilizar a los abstencionistas y buscar el apoyo de los votantes que ahora quedan sin candidato.

Flávio Bolsonaro parte con ventaja; Lula, con la obligación de reaccionar. Y entre ambos queda todavía una segunda vuelta que, a la vista de la escasa distancia de la primera, puede convertirse en una de las elecciones más ajustadas y polarizadas de la historia reciente de Brasil.

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