Dos años después, nada ha cambiado en la mentalidad de Putin, ni en nada han variado sus razones. Ha cambiado Europa por la actitud de Donald Trump hacia la OTAN y por la necesidad de mayores inversiones de la UE en defensa. El presidente ruso tenía y tiene una idea fija en su mente: Ucrania fue rusa, sigue siendo rusa y el Gobierno de Kiev y el resto de Europa deben aceptar ese planteamiento. A cambio de que acepten su tesis de ocupar/recuperar todo el este y el sur de Ucrania, estaría dispuesto a que Polonia recuperara territorios que fueron suyos, al igual que harían Hungría y Rumanía.
Es lo mismo que les debe de haber señalado al yerno de Trump y a su amigo en su visita de unas horas a Moscú. Ucrania está gobernada por nazis y con un presidente ilegítimo tras un golpe de Estado. Ciento veinte minutos de entrevista ante un entregado Carlson dan para mucho y Putin aprovechó cada uno de ellos. Si se quiere entender hasta dónde está dispuesto a llegar el hombre que se sienta en la silla del poder del Kremlin, solo hace falta sentarse dos horas ante el televisor. Si se quieren entender las aspiraciones del Kremlin, basta con mirar el mapa de Ucrania y repasar lo que era hace mil años, lo que era en el siglo XIX, lo que sucedió con ese territorio tras las dos guerras mundiales y el amor que Putin siente por la gran zarina que convirtió al Rus de Moscú en una gran potencia arrebatando Crimea a los turcos.
La guerra de Ucrania es una guerra familiar, de clanes familiares distribuidos a lo ancho y largo de ese territorio. Están las razones geopolíticas, económicas y sociales, con la gran derivada de la importancia menguante del dólar y el crecimiento del yuan chino. Por lo menos bajo el prisma ruso. Putin lo explicó para que lo entendieran los doscientos seguidores del canal en X, tanto norteamericanos como del resto del mundo. Los combates diarios pueden cronificarse y llevar a Ucrania a una sangría de personas y de infraestructuras que tardará decenas de años en recuperarse.
De esa guerra fratricida, y que para el presidente ruso se inició hace mil quinientos años, solo saldrá un vencedor: Estados Unidos. Puede que ese haya sido el gran tema de conversación de Trump con Xi Jinping mientras le enseñaba la nueva Casa Blanca.