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La banca sonríe a Sánchez: beneficios récords pese a la crisis política y las guerras en Europa y Oriente Medio
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La banca sonríe a Sánchez: beneficios récords pese a la crisis política y las guerras en Europa y Oriente Medio

martes 11 de agosto de 2026, 12:57h

Los datos de cierre de 2025 y del primer trimestre de 2026 son muy claros, por más crisis que se sucedan en distintos escenarios, como los de Ucrania o Palestina/Irán, y tragedias como las de los incendios de este verano y las lluvias de la primavera. Ocho años de gobiernos socialistas, con Pedro Sánchez al frente, y en la mejor de las Españas liberales, todos los bancos del país, desde los más grandes a los más pequeños, han cerrado sus cuentas ganando miles de millones de euros. Incluso el Sabadell, que anduvo a la pata coja hasta la OPA fracasada del BBVA. El resto suma y sigue, y apuesta por mantener ese ritmo de ganancias en los próximos años pese a la subida de tipos de los bancos centrales.

Gana el Santander, que se ha colocado líder de la Bolsa española por encima de Inditex, y gana una Ana Botín que piensa más en crecer fuera tras los sucesivos cambios en el Consejo y en el número dos; superados los escollos de un Andrea Orcel que ambicionaba su puesto y hasta los cambios internos del antiguo equipo de su padre, incluido un hombre de fidelidad comprobada como Rodrigo Echenique, hasta llegar al mexicano Héctor Grisi.

Gana el BBVA del dúo Torres-Genç, que se mantiene por encima del CaixaBank de Gonzalo Gortázar, mientras se soluciona —y va para largo— su situación judicial, con Villarejo apareciendo por las costuras del banco y de su expresidente. Carlos Torres se toma un respiro y su CEO turco se toma dos, que del Garanti al antiguo banco vasco que hacía las delicias de Neguri hay un largo trecho.

Un camino, el de los grandes bancos, en el que había una parada llamada Bankia, que aprovechó, y muy bien, CaixaBank, de Fainé y Gortázar, para abrirle las puertas a Goirigolzarri, convirtiendo un problema de 40.000 millones de euros en un gran futuro. Sigue ahí, dependiendo de las decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez, por la participación del Estado en su estructura accionarial, y de los plazos que pueda dar el Banco Central Europeo.

A finales de 2019 tenía que privatizarse y asumir el Estado las posibles pérdidas respecto a los varios miles de millones de euros que recibió para su saneamiento —también vía Sareb— y que le sirvieron a Goirigolzarri para postularse como la mejor solución para “matar” hasta tres pájaros con un único disparo: la crisis de liderazgo del BBVA, la recolocación de Bankia en el sistema financiero español y el fin de las ayudas; y, lo más importante, el cumplimiento de los compromisos políticos con el PNV para que apoyase la moción de censura que llevó a Sánchez y al PSOE a La Moncloa. La política y las finanzas siempre cabalgan juntas, incluso cuando parece que utilizan caminos diferentes.

El tercero de los grandes, CaixaBank, ganó pero se muestra más cauto que sus competidores. Una vieja costumbre heredada que le ha funcionado muy bien. Mantiene el liderazgo en España y en Portugal —su gran baza con BPI— y destaca que es también líder en la presente y futura banca digital. Muniesa y Gortázar —este sin la antigua presión interna de Juan Antonio Alcaraz— pasan página de manera acelerada, conscientes de que los tiempos están cambiando y muy deprisa, ya sea con la música de Bob Dylan o con la de Estopa. El banco catalán es el mejor ejemplo de que no hay dos realidades antagónicas entre España y Cataluña, de que las diferencias llevan a la suma y no a la resta.

Cerradas las cuentas de 2025, las que están por llegar de este primer semestre de 2026 van a ser mucho más complicadas, tanto por las condiciones españolas como por las internacionales que nos rodean. Difíciles en el plano político tras el Brexit británico, la guerra de Ucrania, la inacabable tensión en Oriente Medio y las tensiones entre EE. UU. y China, así como las que se viven en América del Sur con el giro a la derecha de la mayoría de sus gobiernos. La influencia de Trump se nota nada más pasar la frontera sur de México y a la espera de lo que ocurra en las elecciones de Brasil.

A todo lo anterior hay que sumar nuestras propias elecciones municipales y autonómicas de mayo, las posibles generales a mediados de 2027, los reajustes en gobiernos autonómicos y municipales, y las crisis internas que se van a producir en todos los partidos en razón de los resultados en las urnas. Con liderazgos inestables, sobre todo en la izquierda, que busca un liderazgo creíble tras los fracasos de Pablo Iglesias y Yolanda Díaz.

Si hacemos parada en los juzgados, la situación se complica exponencialmente. Meses de instrucción, declaraciones, inculpaciones y testigos en una larga lista que va desde los mil y un casos en los que aparece el comisario Villarejo hasta nuevas revelaciones de sumarios que permanecen con piezas secretas y que afectan a dirigentes en activo o de pasado muy reciente, tanto en el ámbito político como financiero y empresarial. Todo ese rompecabezas político afectará a las finanzas españolas, que siguen en positivo en comparación con las crisis que atenazan a países como Alemania, Gran Bretaña o Francia.

España va a seguir creciendo por encima de la media europea. Y, sin incertidumbres, el futuro sería aún mejor. Basta con que los responsables de los asuntos públicos no decidan darse un tiro en el pie común de todos.

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