Hoy, la vicepresidenta y ministra de Trabajo ya no dirige Sumar, se ha olvidado de convertir esas siglas en un partido y ha dejado que sea su mano derecha, Ernest Urtasun, quien se encargue del entierro, algo muy similar a lo que hizo Albert Rivera con Ciudadanos al dejar a Inés Arrimadas al frente. No parece que piense en regresar a Comisiones Obreras en Galicia, por lo que su objetivo seguirá ligado a la política, salvo que decida dedicarse al Derecho en un bufete de la capital.
El titular de Derechos Sociales, Bustinduy, renunció a convertirse en líder de una formación moribunda y está distanciado de sus excompañeras Ione Belarra e Irene Montero, por lo que es muy probable que regrese a su condición de politólogo o se incorpore al PSOE gracias a la mediación que puede hacer su madre, Ángeles Amador, ministra de Sanidad en el último Gobierno de Felipe González. No sería el primero en hacerlo ni el último.
La titular de Sanidad ya ha dicho que intentará ser presidenta de la Comunidad de Madrid como candidata de Más Madrid para “derrotar” a Isabel Díaz Ayuso y peleando con su hoy compañero en el Consejo de Ministros, Óscar López. Los dos pueden terminar en la oposición y muy lejos de su situación actual.
Sira Rego es quien más claro tiene su futuro dentro de un partido político. Izquierda Unida se va a mantener y ella será uno de sus activos humanos más importantes y con largo recorrido. Sus problemas, que los tendrá, estarán dentro de la propia IU, en cuya dirección pelearán por los puestos como una de las características históricas del antiguo Partido Comunista.
Los cinco están en el Gobierno de Pedro Sánchez con más temor que esperanza de repetir si la izquierda y los nacionalistas estuvieran en condiciones numéricas de reeditar alianzas y mantenerse en el poder.
Lo que pueden hacer y harán es estar en una lista electoral, con posibilidades de ser elegidos, ya sea en una autonomía o a nivel nacional dentro de unos meses, con el experimento de Sumar olvidado y en busca de un escaño político desde el que continuar dentro de ese nuevo mundo del poder que han conocido. La supervivencia es la primera de las normas que aprenden todos los que deciden dedicarse a la difícil profesión de político.