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16 de agosto de 2026
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El amor lento de Sara Carbonero
Solo los débiles no son solitarios, escribe y canta Prince en 1987. Slow Love aparece cuando el planeta Tierra lleva dos años inundado de lluvia púrpura y Sara Carbonero da sus primeros pasos por La Mancha de Dulcinea. Ese Amor Lento vuelve con la poderosa figura de Beyoncé en 2009. Nada que ver una canción con otra. La primera construye castillos de helados, la segunda exige pasiones nocturnas e inacabables. Deben ser esas pasiones profesionales las que en 2011 unen a Sara con la almeriense Isabel Jimenez, la otra cara de ese Jano bifronte y televisivo que tanto gusta a Pedro Piqueras, y a las dos con la bióloga arrepentida que es Mayra del Pilar. Tres eran tres las " hijas" de Vasile, y las tres eran buenas en lo suyo. Son la nueva España, la que se extiende por Internet en busca de mercados a los que asomar los ojos de esmeralda, los que utilizan las tarjetas de plástico y los teléfonos móviles para comprar. La misma que crea fetiches de usar y tirar, que consume por el placer de consumir y gasta por el placer de gastar. Se han convertido en la última SIM de la moda, hay que aprovechar el tirón del plasma.
Doña Encuesta se engaña a sí misma
Últimas encuestas sobre el voto de los españoles y la misma esquizofrenia que late en el fondo de las mismas. Las hay para todos los gustos y tendencias. Depende del medio que las publique y a la población a la que se dirijan para que los resultados del 24-M cambien. Tan pronto Esperanza Aguirre le saca diez puntos a su Carmela del alma, que empatan con el más o menos tres por bandera y a ritmo de chotis en la Pradera. Tan pronto Cospedal tiene mayoría absoluta sobre sus 33 como que pierde las elecciones, lo mismo que le pasa a su colega Herrera en la otra Castilla. En Valencia, Fabra y Barberá se mantienen en el sillón un día para perderlo al siguiente. En Galicia no se presenta Feijóo porque no toca autonómica pero no le llega el agua al cuello en sus municipios. Y en la Barcelona de los milagros, Colau se cuela de alcaldesa o se mantiene Trías. En lo único en lo que coinciden todos los pronósticos es en las pérdidas de las mayorías absolutas y en que los Ciudadanos de Rivera serán más decisivos que los de Iglesias. Poder puede que acierten algunos pero otros tendrán que pedir perdón por tanto fallo interesado al servicio de la causa.
En ese juego de tronos en que se ha convertido Podemos tras la saga-fuga de Juan Carlos Monedero, Teresa Rodriguez, su secretaria general de Andalucía, tendrá que estar muy atenta a que no le robe el papel de Khaleesi la madrileña Tania Sanchez. La ex novia de Pablo Iglesias lo tiene complicado. Teresa es gaditana y licenciada en árabe, por lo que puede explicarle con detalle las partes rojas y negras con las que Sherezade evitó su decapitación por el sultán durante mil noches y un día. Y como hablamos de cuentos y de mujeres deseosas de cambiar el mundo, Rodriguez ya sabe por propia experiencia que en los Parlamentos, estén en Estrasburgo o en Sevilla, los cuentos saltan de escaño en escaño con la misma facilidad que las pulgas. Con 17 años, la encarnación heavy de Romero de Torres, se alistó en Izquierda Unida para marcharse decepcionada cuando sus compañeros decidieron apoyar al PSOE de Griñán. Desde Izquierda Anticapitalista, que es la " gauche mojito" de Podemos, aterrizó al frente de los viejos sueños nunca resueltos de su tierra, que es la de todos.
Villar, el zar del fútbol
Lleva 27 años como presidente de la Federación Española se Futbol, 23 como vicepresidente de la UEFA y 15 como vicepresidente de la FIFA. Nadie como él en el mundo del balón. Es un auténtico zar que se atreve con todo: hasta plantear una huelga en plena campaña electoral y a dos semanas del final de la Liga. Angel María Villar comenzó jugando de extremo en el Athletic de Bilbao y triunfó como centrocampista. Once años de figura con bofetón a Johan Cruiff en San Mames en 1974. Genio y figura que trasladó al despacho de la Federación donde se sentó en 1988 y hasta hoy. El Tribunal de Cuentas le pide las cuentas y el responde con la muchachada dispuesta a dejar sin fútbol al país. Acaba de cumplir la edad de jubilación y gana más que el presidente del gobierno. Conoce todos y cada uno de los secretos del balonpié mundial y se entiende de maravilla con el galo Platiní, que ha aprendido del español el arte de driblar en los despachos. El presidente del CDS, el presidente de la Liga Profesional y hasta el ministro de Hacienda le tienen como su adversario y sueñan con su marcha pero Villar reparte el juego y no teme a los boyardos del poder. Es de Bilbao.
Habia que estar muy cansado de todo y de todos para comprarse una casa a la orilla del Manzanares y decorar sus paredes con las pinturas más trágicas y duras que salieron de sus pinceles. Lo hizo Goya mientras reinaba en España José Bonaparte y entre todas, y para recordar al mundo y recordarse a sí mismo lo fugaz de la vida, destaca su Saturno devorando a uno de sus hijos. Entre las pinturas negras de la política española es lo que ha plasmado Pablo Iglesias "devorando" a Juan Carlos Monedero, uno de los hijos de Podemos. Las revoluciones se han hecho siempre así: canibalizan a sus dirigentes antes o después. Lo hizo Stalin con Trosky y el resto de compañeros bolcheviques; lo hizo Mao con los dirigentes de la Revolución Cultural; lo hizo Fidel Castro con el Ché y los compañeros de Sierra Maestra. El ideólogo Monedero se convirtió en lienzo negro cuando el ministro Montoro le sometió a las pinceladas de Hacienda. Ya estaba devorado por la opinión pública antes de que el Saturno de Podemos le arrancara su cabeza de las listas electorales. Puede sentarse en el museo del Prado y elegir entre Robespierre y Marat.
En el barranco de Viznar, cerca de la Fuente Grande, dicen dos informes de la policía de Granada fechados el 9 de julio de 1965, que fue " pasado por las armas" Federico García Lorca. Y allí enterrado a ras del suelo junto a otro hombre. Sabíamos desde siempre que al poeta le mataron tras sacarle de la casa de sus amigos, los Rosales y llevarle al Gobierno Civil. Ahora, en el día de Cervantes y Goytisolo, sabemos que primero le interrogaron sobre su condición de socialista, de masón y de homosexual. Y que confesó. No dice más el informe, ni dice menos. "A finales de julio o primeros de agosto de 1936 ", le contesta el ministro del Interior de la época, Camilo Alonso Vega, a su colega de Exteriores, Fernando María Castiella. Le dicen que Lorca tenía un seudónimo en la masonería: era Homero. De poeta a poeta, rehenes ambos del idioma y de la historia. Paseo de los amaneceres en los primeros días de la asonada militar que ensangrentó España, y despertar al día con el graznido de los fusiles sobre la carne de las palabras que cosía Federico hasta que recién cumplidos los 38 tacharon con sangre su futuro.
Amparo Moraleda, de IBM al cielo
Ha coleccionado presencias en el consejos de administración de la misma forma y cantidad con la que coleccionaba buenas notas en la Universidad de Comillas. Amparo Moraleda pudo ser y no fue ministra con Zapatero y se tuvo que pelear tras tres años de convivencia con el siempre difícil Sanchez Galan en Iberdrola por el asunto de las indemnizaciones . Ha estado con Fainé en Caixa y con los March en Corporación Alba, y cumplidos los cincuenta y dedicada a la eficiencia lumínica, ha llegado al cielo de Airbus para ser una de las doce de Tom Enders y sustituir a Josep Piqué tras negarse éste al nombre de Belen Romana - atrás queda la maltrecha Sareb de las mil millonarias pérdidas - lejanos los años de su estancia en IBM donde desembarcó con 22 años, conoció a Salvador, su marido, y subió, subió hasta convertirse en una de las ejecutivas más valoradas a nivel internacional, fiel a lo que había aprendido de Juan Carlos Usandizaga, incluida la ambición y la capacidad de trabajo, que tanto montan, montan tanto. Amparo conoció las portadas en papel couché y las invitaciones con cuota de famoseo. Regresó a la discreción para quedarse hasta que le vuelvan a ofrecer papeles de protagonista. La tentación siempre llama varias veces.
Escondida entre las preguntas sobre las tarjetas black de Bankia, el fiscal Luzón le mandó hace seis meses un misil a Rodrigo Rato, ex vicepresidente, ex ministro de Economía, ex ministro de Hacienda, ex director general del FMI, ex presidente de Bankia, ex lujo del PP en la reserva: ¿ por qué le había ingresado el banco Lazard, el de los cinco contratos de asesoramiento con Bankia, 6 millones de euros en el paraíso fiscal de Luxemburgo?. Quedose en blanco durante unos segundos para luego hablar de unos derechos sobre acciones del banco en el que también había trabajado. De la negritud de las tarjetas a la investigación por blanqueo de capitales, convertido en el malo de varias películas del poder, vendida su casa sin estrenar en Cabañuelas, lejos de los balcones de Semana Santa , lejos de los amigos, "scracheteado" a su regreso de Ginebra. Rodrigo quiso ser El Cid de la nueva banca y aceptó unir las dispersas mesnadas de las cajas de la derecha para formar su propio ejército de acciones preferentes. Se ha quedado en el Rodrigo del puñal apuntando a su pecho. Como escudo sólo tiene a Jaime.
Raúl, el trotamundos del siete
En Nueva York si buscas la camiseta del Cosmos con el número 7 a la espalda y pagas 110 dólares te llevas el que puede ser el recuerdo del último uniforme de Raúl González Blanco como jugador de fútbol. El 7 más trotamundos ha pasado por 4 Ligas, cuatro equipos, cuatro países y cuatro idiomas tan distintos como el español, el alemán, el árabe y el ingles. Un récord muy difícil de igualar para cualquier deportista de élite y que nace un otoño de 1994 en el campo de La Romareda cuando Jorge Valdano le hace debutar con la camiseta blanca en sus 17 años recién cumplidos. Discreto, trabajador, nada amante de lo superfluo, familiar y ejemplo para todos, el que fuera dueño de récords por aquí y por allá acaba de sumar uno nuevo: ya ha marcado su primer gol con el equipo de Nueva York, justo cuando en Central Park las ardillas bajan del invierno de los árboles para mirar a los turistas. Ha superado de largo los 400 tantos en sus 21 años como profesional de primer nivel y aunque Florentino sueña con colocarle entre sus escuderos puede que el "chico" que nació en el barrio de San Cristóbal de los Ángeles y que vistió de colchonero decida quedarse a pasear por Broadway.
Preysler se sube a la moto
Es única desde que retara a Julio Iglesias a luchar por las portadas del cuore. Isabel tiene instinto de directora de marketing de multinacional y lo ha vuelto a demostrar eligiendo el programa de Pablo Motos para presentar en sociedad sus cremas, su dieta y hasta cómo elegir el mejor perfil para las fotos. Se ha esculpido la cara para competir con sus hijas y es capaz de mantener la sonrisa durante media hora sin que se alteren sus músculos faciales. Luchan las aspirantes para destronarla y ella se aleja de la zona conservadora y se acerca allí donde habitan las hormigas de los jóvenes. Es inteligente hasta para aparentar que no lo es y consigue que cada persona que se sienta frente a ella se sienta la más importante del mundo. De sus tres maridos, Julio, Carlos y Miguel, el último fue el más importante y el que más la quiso. Tiene una frase para cada uno de sus hijos y enhebra viajes en el avión privado de su Enrique como si se dispusiera a hacer ganchillo en el saloncito de su casa. Se ha inventado a sí misma varias veces y siempre con acierto. Cuanto más se la mira menos se descubre su secreto.
Begoña Villacís: Por una sonrisa
De la derecha al desencanto y del desencanto a la esperanza, ese es el recorrido que ha hecho la candidata de Ciudadanos al Ayuntamiento madrileño que reconoce haber votado al PP, luego a UPyD para acabar " seducida" por la sonrisa de Albert en un plató de televisión. Begoña quiere auditar el Ayuntamiento y se muestra más que dispuesta a pactar con Esperanza Aguirre si la ex de casi todo lo importante le ofrece garantías. De la otra fémina en lucha por el sillón de mando del consistorio , Manuela Carmena, no dice nada, le pilla un poco a trasmano. Ella tiene a la empresa privada como modelo de gestión y es posible que hasta quiera cerrar el castillo municipal de Cibeles y volver al Madrid de los Austrias por aquello del ahorro. Se licenció en Derecho por el CEU, como no podía ser de otra manera, y avanzó en los mares de la interpretación de las leyes dentro del portaaviones que puso en marcha Alfonso Carrascosa en 1999 y al que se subió como contramaestre José Manuel Pardo. Joven y suficientemente preparada, sus tres años en la Virginia de los USA son una garantía de que habla inglés. Con acento.
Pablo Casado: el bombero torero
Es más que posible que Pablo Casado no sepa nada de Pablo Celis pese a lo mucho que tienen en común. A saber: el primero se dedica a la política en serio y el segundo se dedicó al toreo en broma. Casado nació en Palencia en 1981 y Celis lo hizo en Santander en 1900. El portavoz electoral del PP ha tenido que hacer de bombero dando la cara tras el desastre de su partido en Andalucia y es el torero que pasean por las plazas de la tele para dar respuesta a las cuadrillas de Pablo Iglesias y Albert Rivera. El otro, el santanderino, se inventó el espectáculo del Bombero Torero, con el que recorrió todas las plazas de España con él de protagonista y ocho enanitos de comparsas. Celis triunfó en lo suyo y Casado tiene maneras para prosperar en los ásperos y difíciles ruedos de la política. La alternativa se la dio Esperanza Aguirre y tuvo su confirmación de la mano de José María Aznar. De azul y oro, y compartiendo cartel con Carlos Floriano y Juan Carlos Vera, tiene el compromiso de salir por la puerta grande del 24 de mayo. Ya ha demostrado que templa bien con la derecha, pero en el Cosio está que se triunfa con la izquierda. Tiene estampa de matador pero asustan los chiqueros.
Hijo de barcelonés y malagueña tiene toda la intención de ser presidente del gobierno de España pese a llamarse Albert. Una forma de dejar el nacionalismo en la puerta de La Moncloa tal vez para siempre. Nadaba como un pez y eso hace en la vida política de estos tiempos en los que la piscina electoral entra por los ojos de la pantalla casera. Las masas están en las redes sociales y no hace falta llenar estadios para conseguir votos. Rivera decidió que la política era su mundo y aquí está, a medio camino entre el profesor Francesc de Carreras, que le alimentó el espíritu y el banquero Isidre Fainé que le alimentó el cuerpo. Universidad y Caixa antes de aparecer desnudó en los carteles de la campaña autonómica del 96, nada que esconder en un cuerpo 10 de pasarela. Ha puesto con Ciudadanos una pica en Andalucia, que no es Flandes pero se le parece y si lo hace en mayo en toda España se habrá convertido en todo un personaje de Graham Green, un dolor de muelas para Pedro, y una cuña en la ambición de dos mujeres.
Sale Charo López de sus propias sombras y silencios, de sus miedos con dígitos en el DNI que nació en Salamanca para subirse a las tablas de la mano de un poeta madrileños y un director teatral argentino. Mil papeles a sus espaldas que se funden en la Clara Aldán que inventó su paisano Torrente Ballester cuando ella tenía 14 años y poblaba la noche de sus ojos con los sueños de una España que olía a racionamiento y plegarias de sacristía. Charo es nuestra Anouk Aimée, nuestra Mónica Bellucci, nuestra Jacqueline Bisset con la sensualidad pegada a su boca. Ahora se transforma en la alcahueta avariciosa, inteligente, bruja e intrigante que lleva a la muerte a Calisto y Melibea dentro de su propio y macabro teatro de seducción, en la Celestina que vive en el tiempo de descubrir América y dejar que Boabdil llore lejos de Granada. Demasiado independiente para dos maridos y una incógnita de amantes con los que perderse en la vieja Transición de este trozo de nuestra historia. Charo ha estado siempre escondida, dueña y esclava de sus secretos, de su vida sin cámaras y sin guiones. Sus ojos se convierten en agua, agua negra, presa de todas las dudas, gozosa por haber vivido.
La hija del metalúrgico santanderino que se libró de la pena de muerte del franquismo debe leer o releer con urgencia los versos que el nicaragüense Felix Rubén Garcia Sarmiento dejó escritos en su Sonatina. Cada sexteto simétrico le viene como anillo al dedo. Ella, perseguidora de libélulas vagas de vagas ilusiones, ha querido ser golondrina y hasta mariposa en su papel de princesa sin corona. Lo intentó en 1998 frente a Nicolás Redondo hijo y perdió en su pugna por el liderazgo de los socialistas vascos. Lo intentó en el 2000 frente a Rodriguez Zapatero, José Bono y Matilde Fernandez y quedó la última, ya recorriendo los pasillos parlamentarios de Estrasburgo. Se acercó al Ciutadans catalán de Albert Rivera en 2007 y terminó fundando un partido a su medida y ambición. Consiguió 5 escaños en las Generales del 2011 y soñó con desplazar al viejo PSOE de su condición de líder de la oposición. Mil quinientos días más tarde los calores de Andalucia han marchitado su proyecto y casi todo su futuro. Ha peleado por todo y puede que en esta obra que se representa en España no le dejen ni el papel de bisagra.
Pasea sus setenta años en bicicleta y sus ganas de cambiar el mundo en los dos cartuchos de dinamita que son sus ojos. Manuela Carmena es hoy la otra Manuela, la Malasaña que fusilaron los franceses cuando lo del dos de mayo. A ella no le puedes encontrar tijeras de costurera en los bolsillos pero si tijeras contra la injusticia. Lleva toda la vida rodeada del derecho sabiendo que lo legal y lo justo muchas veces caminan por separado. Habitante del barrio de Maravillas su decisión de llevar la libertad a la política le asegura un debate constante con amigos y adversarios. Pablo Iglesias la quiere de forma transversal entre los jóvenes web y los jubiletas que se hacen fotos con Esperanza Aguirre. Ella guarda la memoria de los que cayeron bajo las pistolas en el bufete de Atocha y el dolor de todos a los que la historia les colocó como simples piedras en el camino. Desea sentarse en el sillón de alcaldesa, codo a codo, voto a voto junto al profesor Carmona, el de los trajes prietos, para alejar a la derecha de sus bodas de plata con el poder municipal de la Villa y Corte. Cada surco de su cara es un renglón de nuestra historia.
Se paseaba Alberto Ruiz Gallardón por los pueblos madrileños en busca de los méritos y votos suficientes para destronar a Joaquin Leguina, algo que conseguiría en los Idus electorales de 1995, y a su lado ya aparecía una joven de cabellos de bronce viejo, ojos de ardilla y sonrisa de jaguar en celo cuando de defender a su jefe se trataba. Era Simplemente Marisa, sobraba el Gonzalez Casado. Pasaron ocho años de oposición y llegaron otros ocho de poder desde los despachos de la Puerta del Sol. Ella controlaba los puntos y las comas y no dudaba ni un segundo en levantar el teléfono para increpar a todo aquel que hubiera tenido el atrevimiento de hacerle un arañazo literario a don Alberto. Fiel guardián de las esencias gallardonistas trasladó sus armas y agendas al viejo Ayuntamiento de los Austrias y mantuvo el estandarte hasta que al jefe le hicieron ministro. Con las heridas de las mil batallas en su cuerpo, templado el ánimo y sosegado el semblante, hizo mudanza agradecida hacia la Delegación del gobierno para encontrarse con Cristina Cifuentes y dar lo mejor de sí misma junto a otra superviviente.
Puede que vuelva al kilómetro cero, pero antes tendrá que mediar entre dos rubias con más grados que la cerveza.
Lejanos los tiempos en los que se paseaba por las redacciones de los periódicos de la mano de Carlos Rosado y ambos dentro de la disciplina democristiana de Oscar Alzaga. Hace 30 años no había nacido el " Campeón" pero se adivinaban las formas, el ágil movimiento de pies sobre el cuadrilátero de la política. Rosado terminó de director general de Canal Sur con el socialismo de Chaves y Javier Arenas, nuestro Javier Arenas, se vino a Madrid y consiguió casi todo: secretario general del PP, dos veces ministro, vicepresidente del gobierno, puntal de Mariano Rajoy para ganar el Congreso de Valencia, dueño de todos los secretos de la cúpula del PP, amigo de Saenz de Santamaria, enemigo de Cospedal, confesor de Bárcenas...no hay otro como él en la política española. Y tras vencer al socialismo andaluz y no poder gobernar por cinco escaños, va y elige ir de número 4 por Almeria en las elecciones del 22 de marzo. "Un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma". La frase es de Winston Churchill para referirse a la Rusia de Stalin. En el Partido Popular se la aplican al alumno de los claretianos y yerno de Manuel Olivencia. Habrá que preguntarle a Macarena.
Hijo de guardia civil y nieto de cartero, el presidente de Extremadura por obra y gracia de tres díscolos parlamentarios de Izquierda Unida, es un chico travieso, singular, atrevido y dispuesto siempre a romper uno de los principios que rigen entre bomberos: no pisarse la manguera. José Antonio Monago lo ha hecho de nuevo, al colocar en cómic las distintas visiones y realidades de dos jóvenes, uno extremeño y otro andaluz. En el minuto uno su compañero y candidato andaluz Juanma Moreno le ha dicho que no están los tiempos para bromas, y otro tanto le ha recordado la secretaria general del PP. Monago no retira los " Sures" y pide que se tomen las bromas políticas con humor, que él se está jugando su presidencia y en la guerra y en el amor todo vale, mientras deja en el aire sus vuelos a Canarias en busca y captura de Olga María Henao, la " compi" que viajaba más que el baúl de la Piquer. Sucesor en la Extremadura de Rodriguez Ibarra de Carlos Floriano tiene la sabiduría del terruño, que le asesora en directo sin pasar por el arriolismo de la calle Génova. Si gana y gobierna el 24 de mayo todos sus pecados le serán perdonados. Si pierde, ya sabe, al infierno.
Es inteligente y ha dado sobradas muestras de ello. Es guapa, basta con mirarla. Lleva en cargos políticos desde que cumplió 23 años, recién parida por esa fábrica de cerebritos que es Cunef. Lucía Figar, hoy es ministra madrileña de Educación y le ha dicho al rector Carrillo, de nombre José y matemático acreditado, que nones, que no puede convocar elecciones al cargo por un embrollo de artículos en ese laberinto que es la Universidad. Tiene a José María Aznar en su santoral, con su antiguo jefe, Alejandro Agag a un lado, y a su marido, Carlos Aragonés, al otro, una Santísima Trinidad a la que encomendarse en épocas pasadas del PP de cara a conseguir un buen futuro. Hija de empresario del denostado ladrillo y emparentada con almirantes, Lucía tiene sólo un defecto para llegar a los grandes sillones de mando: no sabe sonreír. Tal vez este pecado venial tiene su origen en su propia juventud al llegar a los cargos, ese " parecer mayor" con el rictus de la boca siempre hacia abajo. Hasta reír se aprende y con los cuarenta en el DNI ya puede ser presidenta a escala madrileña. Patearse la calle y hacerse fotos con los paisanos ya requiere más esfuerzo.
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