El "dramma giocoso" de Vicente Martín y Soler, "El árbol de Diana", llega al Teatro Real con dirección de escena de Francisco Negrín y dirección musical de Ottavio Dantone, quien considera que es "una música fácil de oír" de un "estratega musical que sabía transmitir momentos importantes".
En colaboración con el Gran Teatre Liceu de Barcelona y con la Fundación de Autor, el coliseo madrileño recupera esta historia inspirada en el mito de Diana y Endimione, estrenada por primera vez en el Burgtheater de Viena en 1787.
"El árbol de Diana", que estará hasta el 26 de marzo, relata el conflicto entre Diana y Amore, que encarnan el clericalismo represivo y la actitud tolerante del emperador ilustrado, respectivamente.
La narración en forma de fábula pastoral estará interpretada por las sopranos rusas, Lyubov Petruva y Ekaterina Lekhina (Diana); las mezzosopranos Marina Comparato y Ketevan Kemoklidze (Amore) y los tenores Dmtri Korchak y John McVeight (Endimione).
El elenco lo completarán Pavol Breslik y José Luís Sola (Silvio), Ainhoa Garmedia (Britomarte, genio y ninfa), Marisa Martins (Clizia, genio y ninfa), Jossie Pérez (Cloe, genio y ninfa) y Simón Orfila (Doristo).
Para Dantone, responsable de la Accademia Bizantina, sería un error hacer "un paralelismo musical" entre Martín y Soler y Mozart porque el primero "intentaba hacer lo que le gustaba a la gente" mientras que el segundo era "un genio y como tal se salía de los cánones".
"El público sabía lo que quería", ha explicado el director milanés, quien cree que Martín y Soler tenía una "gran inteligencia de instrumentación" y lo ha comparado con un compositor actual como Ennio Morricone.
Además, Martín y Soler creaba una "música más sencilla" que Mozart y ha subrayado "la gestualidad musical, la dinámica y la galantería" de sus composiciones.
El director de escena, Francisco Negrín, ha destacado que el libreto es "sumamente sexual" y que esta versión no tiene "ninguna intención de ser vulgar", sino que intenta ser "un mundo de dibujo animado infantil y de fantasía".
Negrín ha resaltado que el público va al teatro "a comparar" y no a "divertirse como en el cine" por eso le gusta representar obras "desconocidas o nuevas" porque la gente vuelve a descubrir el placer de ir al teatro.
"Martín y Soler requiere mucho detalle y mucha sutileza", ha explicado Negrín, quien ha utilizado cambios de decorado muy rápidos con la intención de "crear diversión e ilusión" basándose en el "mundo de los mangas japoneses" que mezcla ciencia ficción, imágenes 'sexys', estilizadas y surrealistas a la vez.
Esta obra se acerca "más a un musical mientras que Mozart creaba un tipo de teatro más serio y con intención", ha destacado Negrín y ha resaltado que Martín y Soler ha incluido "áreas serias en una ópera bufa", una característica que no es "normal".
El director artístico del Teatro Real, Antonio Moral, ha destacado que en esta obra existen "ecos" del "Così fan tutte" de Mozart y los "anticipos" de las tres ninfas que se convertirían en las tres damas de "La flauta mágica" del compositor austríaco.