Tiene 22 años, mide dos metros y veinticuatro centímetros, es francés y juega en la NBA como estrella de los Spurs, que quieren ganar el próximo anillo de campeón de la mejor y más competitiva liga de baloncesto del mundo. Se llama Victor Wembanyama y, desde San Antonio, en Texas, donde vive y juega, les ha mandado un mensaje de apoyo a los jóvenes que se manifiestan en las ciudades francesas contra el Gobierno y contra el propio sistema, que creen que les roba su futuro. “Alien”, que es uno de los apodos que le han puesto, no ha dudado en contestar a las preguntas de los periodistas: “Tengo mucho interés en las protestas. Yo tuve la oportunidad de escapar de ese sistema, por eso muestro mi apoyo a los estudiantes para que su voz se escuche más arriba”. Sin complejos, lejos de lo que en España hacen la mayoría de nuestros deportistas.
En 1940, y subidos a la locomotora de un tren, fueron tres hermanos los que enviaron un mensaje para el futuro —que es nuestro hoy— a la clase política española. Tenían el mismo apellido que el autor de El Capital, pero no hablaban de filosofía, de economía o de política. Usaron el humor para crear una de esas frases que se clavan en la historia. Groucho les grita a Chico y Harpo: “Más madera, que es la guerra”. Los dos hermanos cumplían su orden y desmontaban todo lo que tenían a mano en los vagones.
“Más madera” se convirtió en el grito de guerra que, en dos palabras, resumía las intenciones de los contendientes en cualquier batalla. Todo valía con tal de no perder velocidad para llegar a la estación final y vencer al rival. Es lo que vemos cada día que hacen los Chico y Harpo del PSOE y del PP, se llamen Óscar o Miguel, que cumplen las exigencias de los dos Groucho que mandan en las dos locomotoras políticas de nuestra democracia. Cualquier material sirve con tal de que ayude a ganar.
El secretario de Organización del PP acaba de mandar un burofax a los embajadores y cónsules del Ministerio de Exteriores para amenazarles con posibles acciones penales si no cumplen las decisiones del Tribunal Supremo sobre la “Ley de Nietos”. De nuevo, el recurso a la Justicia dentro de la campaña electoral. Y, al mismo tiempo, en la Audiencia Nacional, en el juzgado del magistrado Ismael Moreno, dentro de un sumario que permanece en secreto, se asegura que en la investigación sobre la posible financiación ilegal del PSOE está la financiación personal que recibió en 2017 el hoy presidente del Gobierno.
Era su campaña para regresar a la Secretaría General del PSOE frente a Susana Díaz y Patxi López, y el papel que jugó la Asociación Bancal de Rosas para conseguir ayudas financieras a través de donaciones. El tesorero de la misma dio la cifra de 128.000 euros, pero el Tribunal de Cuentas la elevó hasta los 560.912. Dos cifras con una enorme distancia y que al presidente del PP y candidato, Núñez Feijóo, le han servido para insistir en las viejas acusaciones sobre el posible apoyo del padre de Begoña Gómez, el leonés de Gordoncillo que montó un negocio de saunas con sus dos hermanos y mantuvo una estrecha relación con varios comisarios de la Policía, según palabras y escritos de José Villarejo en conversaciones con quien fuera número dos de Interior, Francisco Martínez, durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Aquí la madera se traduce en prostitución masculina y femenina y en el dinero negro que habría aflorado.
El gigante francés y los genios del cine mudo explican lo que está pasando en Europa. El autor o autores de los guiones cinematográficos no importan. Ganar en la meta y bajo los aros es el premio.