La única oportunidad de la izquierda situada a la izquierda del PSOE sería encontrar un candidato no quemado. Gabriel Rufián lo intentó, pero la idea no cuajó. Yolanda Díaz dio un paso atrás para dedicarse a promover su candidatura para presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aunque podría tener que mantenerse como candidata del Frente Amplio de izquierda si no se encuentra otro candidato mejor.
En las últimas semanas, el actual ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha sido el portavoz oficioso de Sumar, lo que podría indicar que, a pesar de su primera negativa a ser cabeza de lista, acabe por ser el elegido. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha sido la primera en postularse para encabezar la candidatura, a pesar de haber anunciado meses atrás que se presentaría en las autonómicas frente a Ayuso.
Ernest Urtasun, ministro de Cultura y número dos de Yolanda Díaz, no ha dicho esta boca es mía sobre su futuro electoral, pero sería un candidato por descarte de todos los demás.
Otra que ha intentado en las últimas semanas salir a la palestra ha sido la dirigente de En Comú, Ada Colau, que salió muy quemada de su paso por la alcaldía de Barcelona, pero que tiene a su favor haber sido la primera política que llevó el tema de la vivienda al Congreso. Su idea del Frente Popular no ha cuajado y eso le resta posibilidades.
Antonio Maíllo y su Izquierda Unida no acaban de tirar, aunque es el único grupo que mantiene una organización a nivel nacional y eso le convierte en un colaborador imprescindible para cualquiera que sea el elegido para presidir la nueva coalición. Al final, podría ser quien decidiese el candidato final entre todos los nombres posibles.