La Universidad Rey Juan Carlos ha concluido la sexta campaña de excavación arqueológica en el castillo de Guzmán, ubicado en Burgos. Este trabajo, dirigido por Alberto Polo Romero, profesor del área de Arqueología de la URJC y coordinador del Laboratorio ARQUEOURJC, ha permitido confirmar dos importantes fases constructivas del castillo y ha proporcionado nuevos datos sobre las transformaciones que sufrió este enclave durante la Edad Media.
Claves de la noticia
Fases constructivas confirmadas
Se han documentado dos grandes fases constructivas que ayudan a entender mejor la evolución arquitectónica del castillo entre los siglos IX y XI.
Descubrimiento de la aldea medieval
Las excavaciones han revelado estructuras habitacionales y zonas productivas, indicando la existencia de una comunidad estable junto a la fortaleza.
Colaboración comunitaria
El proyecto ha involucrado a estudiantes e investigadores de varias universidades y a los vecinos de Guzmán, fortaleciendo el vínculo entre investigación y sociedad.
Los hallazgos más significativos incluyen la identificación de una aldea medieval asociada al castillo. Las excavaciones han sacado a la luz diversas estructuras habitacionales, áreas de almacenamiento y espacios destinados a actividades productivas, lo que confirma que existió una comunidad estable en las cercanías de esta fortaleza. Estos descubrimientos ofrecen una valiosa oportunidad para reconstruir las formas de vida de las poblaciones rurales en el valle del Duero durante los primeros siglos medievales.
Alberto Polo destaca que “los resultados obtenidos permiten ir más allá del estudio del castillo como edificio aislado”, permitiendo analizar el conjunto formado por la fortificación, la aldea, el área de necrópolis y ermita, así como los espacios productivos. Esto proporciona una visión más completa sobre cómo se organizaba el territorio y cómo se establecieron las primeras estructuras de poder local en la Castilla medieval.
Nuevos hallazgos arqueológicos
Además, se han encontrado evidencias de producción metalúrgica que son fundamentales para comprender las actividades económicas que sostenían el asentamiento. La combinación de estructuras defensivas, espacios domésticos y áreas productivas convierte al yacimiento de Guzmán en un lugar excepcional para estudiar los microterritorios medievales y los procesos formativos de los señoríos locales durante los siglos IX y X.
Entre los materiales recuperados destaca una nuez de ballesta fabricada en hueso, considerada excepcional debido a su rareza en la Península Ibérica. También se han documentado numerosos restos cerámicos y elementos metálicos que enriquecen aún más el contexto histórico del sitio.
Un proyecto colaborativo con impacto social
La campaña ha contado con la participación activa de estudiantes e investigadores no solo de la Universidad Rey Juan Carlos, sino también de otras instituciones como la Universidad de Cantabria y la Universidad de Alicante. La colaboración con los vecinos del pueblo ha sido crucial para fortalecer el vínculo entre investigación y sociedad.
Este enfoque multidisciplinar e interinstitucional ha resultado fundamental tanto para el desarrollo efectivo del trabajo arqueológico como para ofrecer formación práctica a jóvenes investigadores interesados en este campo.
Cierre significativo con congreso científico
El cierre de esta campaña se celebró con un congreso científico titulado “Pensar lo rural”, organizado en Guzmán. Este evento reunió a investigadores que presentaron cerca de veinte comunicaciones sobre patrimonio e historia rural desde diversas perspectivas históricas, arqueológicas y territoriales.
Como parte final, se llevó a cabo una visita guiada al yacimiento que atrajo a más de 130 personas, permitiendo compartir con vecinos e interesados los principales resultados obtenidos durante las excavaciones. Esta iniciativa busca acercar el trabajo investigador a la comunidad local.
El éxito de esta campaña fue posible gracias al apoyo continuo recibido por parte de instituciones como la Junta Vecinal de Guzmán, la Diputación Provincial de Burgos y la Casa de Velázquez. Con estos nuevos hallazgos, el equipo continúa avanzando hacia una reconstrucción más precisa sobre las comunidades que habitaron este territorio medieval, combinando investigación académica con participación ciudadana.