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Trump pone precio a la dignidad europea: 800.000 mil millones para luchar contra Putin
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Trump pone precio a la dignidad europea: 800.000 mil millones para luchar contra Putin

lunes 13 de julio de 2026, 14:24h

Los dirigentes de la Europa de los 27 países y de la OTAN de los 34, nacida para defender Europa ante la desaparecida URSS y el Pacto de Varsovia, saben que su dignidad la ha tasado el presidente norteamericano en ochocientos mil millones de euros, no para aumentar la felicidad de sus ciudadanos ni para fortalecer su proyecto histórico de espacio democrático de libertades. No; es para invertir en la compra y fabricación de armas con las que mantener la guerra en Ucrania, vencer a la Rusia de Putin y convertir a cada uno de los países en un arsenal militar.

Un arsenal que se quedará obsoleto a gran velocidad y que servirá para mantener los actuales equilibrios estratégicos globales entre EE. UU., China y el resto de naciones emergentes. Esa es la gran versión que defienden y difunden los actuales dirigentes, los mismos que tienen sus días contados al frente de sus respectivos gobiernos. Una forma de intentar escapar de sus propias crisis económicas y sociales y del descontento popular y generacional que han causado.

Donald Trump defiende su eslogan de “América primero” e impone una nueva forma de entender las relaciones internacionales en la que impera la fuerza por encima de las leyes que, hasta ahora y desde el fin de la II Guerra Mundial, parecían regir las relaciones de los Estados al margen de sus diferencias políticas y religiosas. Vladímir Putin, sin usar la misma frase, hace lo mismo: “Rusia primero”. La Guerra Fría entre la ideología liberal —el vencedor— y el comunismo de nuevo rostro —el perdedor— ha vuelto para quedarse. Es reconocible a nivel global y también en el interior de cada país, con sus partidos convertidos en avanzadillas de las agresiones verbales y de un sistema de ascenso y control en las instituciones que favorece el nacimiento y desarrollo de la corrupción.

Nada permanece para siempre, ni las ideas, ni las leyes, ni las estructuras económicas y sociales que aparecen y desaparecen, pero con un denominador común: el poder se consigue y se intenta mantener el mayor tiempo posible. El cambio, hasta ahora y en todos los lugares, siempre ha sido violento y con millones de víctimas, ya sea de forma directa o indirecta. Basta con hacer la lista de los últimos cinco mil años, si te interesa la historia, y de los últimos ochenta o cuarenta si quieres mirar al futuro. El simple hecho de votar cada cuatro años no define por sí solo la democracia. Salvar sus principios, contrarios a cualquier forma de dictadura, exige que los dirigentes elegidos en las urnas defiendan la dignidad de todos; y, para empezar, que respondan a la pregunta que el periodista danés Rasmus Svaneborg le hizo al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tras los ataques de Trump a Dinamarca por Groenlandia y, de forma muy especial, a la España de Pedro Sánchez: ¿te respetas a ti mismo?