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Carlos Mulas, el Zelig del Psoe


Jorge Trías se la juega.

Viene otra vez la prensa cargada de asuntos que confluyen en Bárcenas, el tesorero, guardián de un tesoro que era suyo, más que del partido. A todo proveedor que factura al PP Bárcenas le sacaba una tajada en forma de tanto por ciento. Algunos podrían hablar mucho y no callar. Pero Jorge Trías Sagnier, antes columnista de ABC se despacha en El País en defensa de su amigo Bárcenas con el que ha compartido excursiones de montaña, meriendas en la cumbre, y bajadas arriesgadas. Trías dice que todos en la dirección cobraban sobres. El problema es que de esos supuestos cobros no hay asientos contables, ni recibos, ni prueba alguna, más que una madeja de rumores. Algunos dicen que otros cobraban, pero no ha salido nadie, ni siquiera el ex diputado Trías, a reconocer que ingresó dineros por conceptos extraños. Así las cosas, el PP está esperando a ver si aparecen más pruebas para lanzar una batería de querellas y demandas. Y de momento no tenemos más indicios que la palabra de unos pocos. El que más ha dado la cara es el abogado Trías, novio de una de las Koplowitz, y es al más se la están partiendo, con acusaciones de todo tipo, desde conspirador a traficante de armas. Eso dicen de él.

El flequillo de Michelle

Un peinado en la Casa Blanca marca tendencia, y ahí están las chicas buscando una peluquería donde les hagan un flequillo como el de Michelle Obama, un pelo como de caniche pasado por la “coiffure”. Ahora se lleva el flequillo hasta la ceja, lo justo de largo para dejar ver lo que se tiene enfrente. Dicen que a ella le hace más joven. Yo creo que no le sienta bien, porque marca sus rasgos duros, sus pómulos salientes, y le da un aire retro como de chica de coro de Gospell de los años cincuenta. Uno se alegra de que la Casa Blanca vuelva a ser portada de las revistas del corazón, modelo y patrón de tendencias y estilos, como cuando Jackie era la reina y los escaparates de las tiendas del mundo cambiaban al son que tocaba la señora desde su despacho oval. Los Obama han hecho del flequillo y de sus abrazos un ritual imitado y envidiado hasta en las monarquías.

El fantasma de Amy

Después de un día de incertidumbre, ya sabemos quién es Amy Martin, seudónimo de una tal Zoe, que fue esposa/amante del director de la Fundación Ideas, una cosa que preside Jesús Caldera, hombre que de ideas ha ido siempre escaso, por no decir indigente. Amy/Zoe lo ha sido todo en la vida a su temprana edad: una precursora, un ser angelical, dotado de una inteligencia variable, flexible, arrolladora. Dios le dio tantos talentos que Carmen Cafarell la nombró directora del Instituto Cervantes en Estocolmo “por su currículum”. Sería la primera vez que a alguien le nombran para un cargo público simplemente por presentar un currículum vitae bien armado. Todos sabemos que el CV no sirve de nada para ocupar un despacho en la administración. Dice Carmen que la nombró sin que nadie le dijera nada, sin que nadie le indicara lo que debía hacer. Eso sí, al año la quitaron porque no daba el perfil, decía a sus subordinados que no le gustaba trabajar con feos y les prohibía hablar. Rasgos geniales de Amy que justifican que cobrara 3.000 euros por artículo a una Fundación que tiene tan pocas ideas que las que le prestan las tiene que pagar a precio de onza de oro.

Carlos Mulas, el Zelig del Psoe

Hay una película de Woody Allen en la que Zelig, su protagonista, tiene la facultad de transformarse en un gemelo de la persona con quien está hablando. A Zelig le crece la barba cuando habla con un judío ultraortodoxo, o le sale una tiara cuando se acerca al Papa. El Zelig del Psoe es este Carlos Mulas, un hombre con una capacidad de salir en las fotos extraordinaria. En su página web se le ve con Clinton, con Jesse Jackson, con Hollande, con Obama, con Zapatero, e incluso con Sarkozy, porque Mulas le pega a todo, a izquierda y a derecha. De Mulas ha dicho Óscar López: “había un golfo y lo hemos quitado”, como si solo hubiera uno en el Psoe y hubiera sido extirpado con cirugía radical. El caso es que el asunto de Mulas y su gestión fue denunciado hace más de un año en ABC, pero en la Fundación no hicieron nada. Ha sido la aparición fantasmal de Amy la que ha puesto la podredumbre al descubierto. Ahora en el Psoe quieren reformar la Fundación. Lo primero tiene que ser la transparencia.

Javier Conde en la noria

Se sube Conde, que fue torero, a ese debate que antes se llamaba La Noria para hablar de la muerte de su suegro, el cantaor Morente. Los Morente van a por Moreno, que fue el cirujano que operó al cantante. “Cúreme usted pronto, doctor, que yo tengo mucha familia que depende de mi”, decía el paciente. El enfermo murió después de una hemorragia posterior a la intervención para extirpar un cáncer de esófago. Dice Conde en el programa que su suegro llegó a Madrid “sano absoluto”, pero oculta que cuando le enviaron a la consulta de Moreno iba con un diagnóstico de tumor de esófago maligno, y una recomendación de cirugía radical. Los Morente han montado la mundial después de leer el informe del forense en el que se dice que la atención al flamenco fue adecuada, y que no hubo fallos ni negligencias. Se temen el archivo del caso por parte del juez, y preparan la artillería para justificar un recurso. Entre tanto van poniendo a escurrir a un cirujano eminente, que ha visto cómo su honor y su reputación son arrastradas por el barro de las televisiones.

El duque en el balonmano

El duque, Iñaqui, Urdangarín, o el “empalmado” como se le conoce desde hace unos días, ha vuelto por el balonmano con su niño. El niño viene bien. No dudo de que sea aficionado al balonmano, porque el padre fue un buen jugador de tal deporte. Pero parece que el padre pasea al chico para evitar pitidos, o un linchamiento. España siempre ha tenido una gran piedad por los pequeños. De hecho, nuestra aportación más genuina al cine es el género de película con niño. Iñaqui ha pasado otra semana, porque le han sacado esos correos donde firmaba con un juego de palabras entre Palma, que es su título ducal y empalmado, que es la condición que parece que le va más. Para el duque la aristocracia no está en los títulos sino en la viagra, y es mejor tener una buena erección que un escudo blasonado y una tarjeta con ribetes dorados. El duque sabe lo que en la vida vale: el dinero y el sexo, que son los dos elementos que mueven el mundo.

Jiménez y la 13

Crece la trece con el dinero de la Iglesia. Los curas querían una televisión y ya la tienen. Después del fracaso de Popular TV le alquilaron una licencia de emisión a Unidad Editorial, y han puesto una antena en Boadilla desde donde emiten para católicos y para familias que creen que la televisión puede ser algo más que corazón, sangre e hígados en horario infantil. La 13 empezó con pocos medios pero ahora le disputa a Intereconomía un sitio en el dial. La tele de Ariza agoniza, mientras la 13 se hace con el comunicador estrella de su competidor. Antonio Jiménez se ha pasado al bando católico, en el que ya estuvo en sus años de COPE. A Ariza le ha sentado a cuerno quemado, porque el mensaje que trasciende es que está a punto de cerrar la barraca.
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