Frenazo al PP de Rajoy
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
En Andalucia, Javier Arenas gana por la mínima a José Antonio Griñan, pero lejos de la mayoría absoluta que necesitaba para poder gobernar y deja el camino abierto a un pacto entre el PSOE y la revitalizada Izquierda Unida de Diego Valderas.
En Asturias, Mercedes Fernández consigue para el PP el mismo resultado de hace un año, y los populares tendrán que apoyar a Alvarez Cascos o dejar que gobierno el PSOE de Fernández, que es la primera fuerza política en las urnas.
Las primeras reformas del gobierno de Mariano Rajoy pasan factura a los populares, que bajan en resultados si se compara con las elecciones generales, mientras crece la abstención en más de diez puntos tanto en Andalucia como en Asturias.
Siempre pasa lo mismo, pero la realidad es tozuda. Todos los partidos que se presentaban a las elecciones andaluzas y asturianas están contentos. Todos han ganado algo o mucho, según se mire. Y todos se declaran contentos con lo que han arrojado las urnas. Se olvidan, también todos, de la alta abstención, que supone un menor interés de los ciudadanos por la política y las elecciones.
El Partido Popular ha ganado en Andalucía unos comicios autonómicos por primera vez en su historia y puede presumir de ello. Esperaba mucho más, esperaba ganar y gobernar gracias a una mayoría absoluta que, de darse los mismos resultados que en las pasadas elecciones generales, tenía asegurada. No ha sido así y Javier Arenas, que se presentaba por cuarta vez encabezando las listas del PP tendrá que contentarse con ejercer la oposición, salvo que ocurra el mismo "milagro" que en Extremadura: que Izquierda Unida se abstenga en el Parlamento andaluz por no llegar a acuerdos de Legislatura con los socialistas.
El PSOE andaluz, tras la larga lista de escándalos de los últimos meses, ha perdido nueve escaños y ha visto como los populares le sobrepasaban por un puñado de votos, pero no está triste. Se temía una derrota más amplia, y está feliz con la "desgracia" del adversario. Ahora le queda una dura negociación con Izquierda Unida, que no va a desaprovechar la ocasión de poner sobre la mesa su propia salida a la crisis económica en España.
Mal día para Mariano Rajoy, que ve como las primeras medidas económicas de su Gabinete le comienzan a pasar factura, y un día regular para Alfredo Pérez Rubalcaba, ya que la derrota - victoria de Griñán es un respaldo a una de las Federaciones socialistas que no le apoyó en el pasado Congreso Federal celebrado en Sevilla.
En Asturias, la jugada de Francisco Alvarez Cascos de adelantar las elecciones cuando aún no había pasado un año desde las anteriores, no le ha salido del todo mal. Es verdad que su Foro ha perdido frente al PSOE de Javier Fernandez que pasa a tener los mismos escaños que antes tenía el presidente en funciones, pero no es menos verdad que la derecha asturiana suma 23 escaños, mientras que la izquierda - si incluimos la UPyD asturiana en ese computo - se queda en 22 representantes.
El PP tiene dos alternativas: negociar con Cascos lo que no quiso negociar hace unos meses para conformar una mayoría sólida; o dejar que los socialistas comiencen a gobernar con la misma minoría mayoritaria que tuvo el líder de Foro. Una situación nueva para todos y que deja al Principado atrapado en las mismas incógnitas que tenía antes de estas nuevas elecciones.
Lo ocurrido va a dar alas a la izquierda social y sindical, y es un apoyo a la huelga general convocada para el día 29. Los ciudadanos de Andalucía y Asturias han dado un serio aviso al gobierno de la nación, que va a tener menos apoyo y más dificultades para llevar adelante sus planes de reformas. Y lo que puede ser malo para todos: es más que posible que con el comienzo de la semana y la apertura de los mercados tengamos de nuevo un ataque de los "tiburones" financieros y que nuestro elevado endeudamiento nos cueste un poco más, que ya es mucho.