El incansable e inmaculado Tomás Gómez
15/12/2011.- El secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, lo tiene muy claro y sabe que sólo estando presente continuamente en los medios de comunicación se puede ser alguien en el socialismo que saldrá del Congreso de febrero, en el que tienen que elegir qué militante será el sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero al frente de la Secretaría General, qué hacer ante la crisis y qué quieren ser en el panorama político español, después de los rotundos fracasos del PSM en los pasados comicios autonómicos y del PSOE en las elecciones del 20-N.
Después de responsabilizar a la crisis de sus malos resultados en ambos procesos electorales y de alegar que las perdedoras fueron las siglas PSOE porque no ganaron en casi ningún territorio, se puso manos a la obra y lo primero que hizo fue visitar la Agrupación Socialista de Vallecas, acompañado de Juan Barranco, y agradecer a los vallecanos los votos que imposibilitaron al PP ganar en este barrio.
Dijo, en el único distrito de la capital en el que el PSOE sacó más votos que la derecha, que su partido tiene que reflexionar sobre lo sucedido y que el futuro deben decidirlo los afiliados y no sólo un grupo de dirigentes de uno u otro nivel. Defendió con contundencia las primarias, como hizo cuando se enteró que el candidato de Zapatero a la Presidencia de la Comunidad de Madrid no era él.
Pasaron los días y Tomás Gómez repartía su tiempo y sus declaraciones en atacar las políticas de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, y en estar presente en todos los debates sobre el futuro de su partido. De manera incansable trabajó durante la semana de la Constitución, con un puente amplio que llevó a muchos de sus compañeros de actividad política al descanso amplio. Estuvo presente en la rueda de prensa posterior a la reunión de la Junta de Portavoces de la Cámara regional y dos días después visitó un centro del Ayuntamiento de Madrid en el que acogen a personas sin vivienda, es decir, que viven en la calle.
Y por último, estuvo presente en el acto de recuerdo al fundador del PSOE y de UGT, Pablo Iglesias, junto a los jefes nacional y regional del sindicato, Cándido Méndez y José Ricardo Martínez, y al dirigente nacional de su partido Marcelino Iglesias.
Hizo el único discurso posible en un acto tan emotivo. Aclaró que las elecciones no se perdieron en la campaña si no en mayo de 2010, cuando Zapatero aplicó recortes más propios de la derecha que del PSOE. Se distanció de una política que cuando se aprobó, nadie la contestó dentro de la misma familia, tampoco él.
El discurso de Tomás Gómez es claramente de izquierdas y su defensa de la democracia interna y de las primarias, nítida. Pero algunos de sus compañeros de militancia señalan que está bien lo que propone ahora, pero recuerdan que en el interior del PSM hace lo contrario de lo que proclama en el exterior. Asimismo, destacan que está inmaculado, ya que nunca es responsable de ningún marrón. Dicen que parece que no tiene nada que ver con las derrotas electorales ni con lo que sucede en el Ayuntamiento de Parla, dando la sensación que olvidó que fue el alcalde más votado de España con los votos de los parleños. También recuerdan que cuando llegó a la Secretaría General del PSM se mostró ferviente seguidor del nuevo socialismo español que líderó Zapatero y que bebía de las ideas de Toni Blair y del radical Petit. Era la doctrina de moda en la etapa del zapaterismo y Gómez se llamaba a sí mismo líder del nuevo socialismo madrileño.
Ahora está de moda todo lo contrario, tras percibirse que las soluciones de todos, entre ellos Zapatero, ante la crisis son las mismas, y por eso en todos los países los votantes han castigado a los que, con unas siglas u otras detrás, se han apuntado a los recortes para salvar la situación. Tomás Gómez no para y quiere ser alguien en el Congreso de febrero.