Desde una concejalía en su Ayuntamiento de origen, Esplugas de Llobregat, en 1999 a vicepresidenta del Congreso en 2004 tras estar en la Cámara Baja durante tres Legislaturas. A partir de ahí, la licenciada en Derecho y profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Gerona, se convierte en un rostro imprescindible dentro de la élite socialista: ministra de Vivienda en 2007 sucediendo a María Antonia Trujillo y titular de Defensa en sustitución de José Antonio Alonso, uno de los amigos personales del secretario general del PSOE. Desde ese puesto, una cuidada puesta en escena y una política de comunicación selectiva y de bajo perfil perfectamente diseñada para sus condiciones, le han llevado a encabezar la lista de los más valorados del Gobierno.
Si en el año 2000 se posicionó claramente a favor de Rodríguez Zapatero en el 35 Congreso Federal de los socialistas, de igual manera que lo había hecho a favor de los llamados "capitanes" que lideraba José Montilla en el seno del PSC, hoy es ella la que lidera a sus cuarenta años recién cumplidos una parte del partido que cree llegada su hora generacional. Esa parte del partido en la que están Leire Pajín, Bibiana Aido, Beatriz Corredor... Tiene a su favor la edad, su condición de mujer, su condición de catalana en unos momentos en los que sus rivales de CiU juegan con el independentismo, y por supuesto su sólida formación tras pasar por varias Universidades europeas y canadienses. También el saberse rodeada de amigos importantes: los que le proporciona su marido, Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Comunicación, uno de los principales asesores de Zapatero en materia de estrategia de comunicación, y miembro del grupo de directivos y periodistas que controlan la Sexta de televisión y el diario Público, y que pelean por los favores y la influencia en el Gobierno contra el histórico El País y el grupo de fundaran Jesus Polanco y Juan Luís Cebrian.
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