Jueves 02 de octubre de 2014
No hay mal que cien años duré, ni siquiera para el Atlético, que ha tardado casi un cuarto de siglo en volver a una final de una competición europea. Quién nos iba decir hace unos meses que de los siete equipos españoles que empezaron los torneos continentales, iban a ser los rojiblancos los que más lejos llegarían. Una temporada que hasta hace poco tiempo pintaba muy mal, puede terminar siendo histórica para un club que necesitaba como el comer una inyección de alegría y de confianza.
Es obligado reconocer el mérito que tiene Quique Sánchez Flores en haber resucitado a una plantilla con evidentes carencias. Entre sus logros está el de haber sacado a dos jugadores para el futuro como De Gea y Domínguez, recuperar a Reyes, mejorar el funcionamiento defensivo a pesar de algunos errores individuales que se repiten y sobre todo, cambiar el espíritu derrotista en el que estaban sumidos los futbolistas.
El Atlético está ante una enorme oportunidad de enderezar una trayectoria que había perdido el rumbo en los últimos años. Claro que como decía Luis Aragonés, las finales están para ganarlas, no para disputarlas. Una vez llegado a las puertas de la gloria hay dar el paso decisivo porque nunca sabes cuando vas a tener otra ocasión así. Sinceramente pienso que es favorito ante el Fulham en la final de Hamburgo aunque esa vitola me asusta un poco. Con un poco de suerte, podemos tener un mes de mayo de fiesta futbolística total en Madrid. San Isidro, ¡no nos falles, hombre!
Noticias relacionadas