27/4/2010.- Producido por Fernando Trueba, el disco tiene una equilibrada combinación entre la raíz flamenca de su guitarra y las influencias de la música latina y el jazz que ha ido recibiendo.
Jueves 02 de octubre de 2014
Niño Josele presenta esta noche en el Teatro Lara a partir de las 21:30 horas el disco instrumental "La Española", una equilibrada combinación entre la raíz flamenca de su guitarra y las influencias de la música latina y el jazz que ha ido recibiendo a lo largo de su carrera musical.
El álbum, producido por Fernando Trueba, se abre con una versión del tema del pianista McCoy Tyner que le da título. Todas las demás piezas están firmadas por el almeriense, uno de los guitarristas más destacados del panorama flamenco actual.
No es habitual, en una entrevista a un artista flamenco, que este se suelte a hablar de dodecafonismo. Tampoco suele ser costumbre volverse loco durante meses, sin apenas dormir, para capturar la magia de un autor (Bill Evans), perteneciente a un género distinto (el jazz) y que interpreta un instrumento diferente (el piano). En ambos casos nos referimos a Juan José Heredia, “Niño Josele” (Almería, 1974), un guitarrista que siempre tiene la cabeza dos pasos más allá. Uno de esos tipos que a la hora de recibir una herencia, se la juega, arriesga… y gana.
La nómina de gente con la que ha colaborado es larga. Es lo que tiene ser un valor seguro. Lenny Kravitz, Alicia Keys y Elton John son los personajes más llamativos, pero también Calamaro, Serrat, Bebo Valdés... y sobre todo, dos grandes maestros: Enrique Morente, con el que ha compartido grabaciones y actuaciones en directo; al igual que con Paco de Lucía, que escogió al Niño como segunda guitarra para grabar y mostrar al mundo sus “Cositas buenas”.
La década de los 90 sirvió para que el Niño Josele fuera pidiendo sitio. Su primer disco, “Calle Ancha”, data de 1995. Un año más tarde ganó el Concurso de Jóvenes Intérpretes de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Acompañó, entre otros, a Remedios Amaya, Tomatito, Pepe de Lucía, Montse Cortés y Duquende; pero el gran salto a la popularidad lo dio junto a Diego El Cigala. Crecieron juntos hasta llegar al Teatro Real y la grabación de ese concierto extraordinario en 2002. Poco antes, en el álbum “El Sorbo” (2001) compartió protagonismo con el productor y músico Javier Limón, y con un buen número de cantaores de primera fila.
En 2003 por fin llega el álbum homónimo, producido por Javier Limón y donde, además de Enrique Morente, aparecen Andrés Calamaro y la Orquesta Nacional de Barbés. La búsqueda de nuevos horizontes se hace con tanta osadía como delicadeza.
Después llegaría “Paz”, el disco con el que afronta el desafío del jazz a través de Bill Evans. Descubrió al autor norteamericano a través de Bebo Valdés, y con la ayuda de Fernando Trueba (que escogió el repertorio) y Javier Limón, y músicos consagrados como Estrella Morente, Jerry González, Tom Harrell, Joe Lovano y Freddie Cole, realizó un trabajo antológico, de esos que sirven de guía para posteriores incursiones.
Tras “La Venta del Alma”, publicado este verano y en el que recoge una serie de antiguas composiciones en una edición limitada, ahora nos llega la continuación lógica de “Paz”. Si con aquel álbum Niño Josele se abrió nuevos horizontes, en “Española” ha llegado el momento de recapitular.
Abre el disco la composición que da título al CD, obra de McCoy Tyner, quien comparte con Bill Evans el Olimpo de los pianistas de jazz. De nuevo, el almeriense hace suya la pieza y la hace respirar flamenco. Es la única composición que no está firmada por él.
En “Española” se siente el camino andado por Niño Josele. Las cuerdas de su guitarra se pasean con pasmosa seguridad por los diferentes retos que se va marcando. Cuando hay que ponerse flamenco, se pone firmes. Cuando arranca un viento de jazz latino, pues se le deja pasar y que refresque el ambiente. Hay gente que mezcla mejor o peor, y luego están los que tienen el don. Un “toque maestro” al que se llega con mucho, muchísimo trabajo, y un virtuosismo que alcanza la ironía cuando se pregunta, mediante el título del segundo tema, “¿Es esto una bulería?”. Parece, pero se desborda de forma natural.
Luego viene una rondeña ("Camino de Lucía"), luego una rumba ("Gloria bendita", y como tal suena), después un homenaje a Bill Evans ("Waltz for Bill"), tras él otro a Bebo Valdés (Zapateado para Bebo"), y una seguiriya ("Balcón de la Luna"), y una bujería y tumbao (“A contratiempo”), y otro tema heterodoxo de despedida ("La partida"). Un muestrario de todo un saber enciclopédico acumulado a lo largo de los años.
Fíjense en un concierto de Niño Josele. No hay altibajos. La emoción circula desde el principio. Todo encaja, con los diferentes estilos entrando y saliendo sin casi darnos cuenta. Así es este trabajo producido por Fernando Trueba. No hay voces en ninguno de sus nueve cortes, y las guitarras han sido grabadas en directo, sin edición. Le acompaña un puñado de excelentes músicos, versados en esta lides, como Ralph Bowen, Alain Pérez, Piraña… y una colaboración de lujo, Phil Woods, el legendario jazzista de 78 años, compañero y heredero de Charlie Parker, que deja constancia de su magistral saxo alto en dos temas, "¿Es esto una bulería?" y “Waltz for Bill” .
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