La Policía ha detenido al máximo responsable de la organización, así como a los encargados de vigilar a las víctimas y a los cobradores.
Jueves 02 de octubre de 2014
La Policía Nacional ha desarticulado, con la detención de trece personas, una red que cobraba a prostitutas y proxenetas por utilizar el polígono industrial Marconi de Madrid, extorsionando a cerca de 200 personas.
Según ha informado la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil, se trataba de una red que exigía dinero a unas 80 mujeres, dos de ellas menores de edad, por ejercer la prostitución en esa zona del distrito de Villaverde, y que controlaba a las víctimas mediante amenazas, coacciones e incluso agresiones físicas.
Los arrestados también exigían a otros proxenetas el pago de 100 euros semanales por cada mujer que ejerciese la prostitución en las calles que controlaban.
La Policía ha detenido al máximo responsable de la organización, así como a los encargados de vigilar a las víctimas y a los cobradores, acusados de los delitos de prostitución, asociación ilícita y corrupción de menores.
La operación ha culminado después de que los agentes comprobasen que este grupo, que se había dedicado a la misma actividad delictiva en la Casa de Campo cuando ésta era frecuentada por prostitutas, se había trasladado al polígono industrial Marconi.
Su principal actividad consistía presuntamente en recaudar dinero de mujeres que ejercieran la prostitución callejera y de diferentes proxenetas, para lo que amenazaban, coaccionaban e incluso agredían físicamente si era necesario.
Los investigadores constataron que el grupo estaba perfectamente estructurado y tenía un único líder, D.I.H., el "Señor del Polígono".
Este hombre ordenaba labores como transportar en vehículos particulares a las 78 mujeres que explotaban sexualmente desde sus domicilios hasta el polígono industrial, controlar su actividad una vez allí y recaudar a otros proxenetas la "tasa" de 100 euros semanales por cada prostituta.
Él mismo recogía la cantidad total de dinero los fines de semana y registraba lo recaudado en su libreta de bolsillo.
Los agentes efectuaron vigilancias y seguimientos que permitieron identificar a los distintos miembros de la organización y sus vehículos y domicilios, que solían cambiar periódicamente, cada uno o dos meses, para dificultar su localización.
La investigación culminó con el registro de dos domicilios de Madrid, la detención de los 13 integrantes de la organización y la liberación de dos ciudadanas rumanas menores de edad que fueron derivadas a los servicios sociales.
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