9/4/2010.- Ambas obras evocan el mundo de la radio en la España de los 50. Château Margaux fue estrenada en el madrileño Teatro de Variedades en 1887, y La Viejecita, en el Teatro de la Zarzuela, en 1897. Este espectáculo acaba de recibir el premio a la Mejor Espectáculo Lírico de la pasada temporada por los críticos de ópera de Barcelona.
Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan desde el sábado 10 y hasta el domingo 18 de abril una gran producción consistente en dos zarzuelas del célebre compositor Manuel Fernández Caballero (Murcia, 1835-Madrid, 1906). Diez años separan a estas obras del siglo XIX, que evocan el mundo de la radio en la España de los 50: Château Margaux, estrenada en el madrileño Teatro de Variedades en 1887, y La Viejecita, en el Teatro de la Zarzuela, en 1897. El montaje está previsto en ocho únicas funciones, del 10 al 18 de abril.
El director teatral Lluís Pasqual, ex director artístico del Teatro Arriaga de Bilbao y fundador del Teatre Lliure, en 1976, es el encargado de la dirección escénica de esta producción, que cuenta con la dirección musical de José Ramón Encinar. La Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) llevará a cabo la interpretación musical, bajo la batuta del maestro Encinar. Entre el gran elenco de intérpretes, se encuentran algunos como la soprano Sonia de Munck, el barítono Borja Quiza, el tenor Emilio Sánchez, el actor y director de escena Lander Iglesias o el reconocido actor y cantante de ópera y zarzuela Jesús Castejón.
Esta doble representación que ahora presentan los Teatros del Canal en Madrid es una producción conjunta con el Teatro Arriaga de Bilbao, en coproducción con el Festival Grec de Barcelona y el Teatro Campoamor de Oviedo, ciudades en las que se ha representado en los últimos meses. En octubre de 2009 fue elegido como el mejor espectáculo lírico de la pasada temporada por los críticos de la ópera de Barcelona.
Lluis Pasqual lleva a escena sendas zarzuelas del compositor murciano Manuel Fernández Caballero, encuadradas en el llamado género chico, un subgénero originariamente enfocado al público más popular. Fue autor, entre otras de La Marsellesa (1876), Los sobrinos del Capitán Grant (1877), El lucero del alba (1879), El dúo de la africana (1893) o la reconocida Gigantes y cabezudos (1899).
Pasqual explica que “la zarzuela forma parte de mis recuerdos de infancia tan lejanos y recientes como las voces de mis padres o los sonidos que zalean del aparato de radio a todas horas. De hecho pertenecen al mismo cajón de la cómoda de la memoria. Cuando me llegó el encargo de Emilio
Sagi para dirigir este programa doble en el Teatro Arriaga [de Bilbao] el cajón se abrió sólo y empezó a desprender un perfume de aromas conocidos: ¡Cuántas veces había escuchado el vals de Châteaux Margaux en la voz de mi madre! En cuanto a La Viejecita era la primera “obra dramática” que me había aprendido de memoria de cabo a rabo, cantables incluídos".
"Ese perfume me devolvía un mundo tierno hecho de pequeñas esperanzas y sueños vividos “por poderes” a través de la radio, con sus concursos, su propaganda, sus mentiras emocionantes, sus cuadros de actores y sus zarzuelas ambientadas en lujosos palacios y en lugares exóticos. Dicen que todos conservamos o deberíamos conservar una parte del niño que fuimos. Debe ser así porque yo sigo escuchando zarzuela -y ahora que me doy cuenta, también la radio- con los oídos de un niño. Completamente embaucado y dispuesto a serlo. En ese momento supe que sin duda más tarde había podido amar otras músicas porque Fernández Caballero, sin él saberlo y yo mucho menos, me había hecho amar la suya. Por eso, con esas dos pequeñas joyas he querido transmitirles de la manera más delicada y cariñosa posible algo de ese perfume, para que lo compartan, igual que millones de personas compartimos esos momentos en que la música y la radio (esa música y esa radio) eran para casi todos nosotros una misma y única cosa. Y gracias a mis compañeros de aventura he podido comprobar una vez más que tiene razón Doña Rosita la Soltera cuando dice que “no hay nada más vivo que un recuerdo”. Y ahora, como diría nuestro presentador Ricardo Gracián, cierren ustedes los ojos y déjense llevar por el poder de las ondas...”, termina el director.