La victoria del Atlético sobre el Barcelona en el Calderón nos deja dos reflexiones a grandes rasgos: una, que los azulgranas son tan humanos como los demás y pueden perder; y la otra es que cuando los rojiblancos juegan tan concentrados, tan solidarios los unos con los otros y con tanta intensidad como lo hicieron frente a los de Guardiola, pueden hacer frente a cualquiera. La clasificación para la final de Copa y el triunfo ante los culés han debido llenar de moral y confianza a un equipo muy necesitado de ello y que ahora debe luchar contra la irregularidad que le caracteriza. De cara al futuro inmediato veo un problema: Llevan casi dos meses jugando dos partidos por semana practicamente los mismos jugadores, un ritmo que van a mantener al tener que afrontrar ahora la Europa League. Veremos a ver si no les pasa factura el aspecto físico.
Lo cierto es que los de Quique Sánchez Flores le hicieron un bonito regalo a su vecino del norte de la ciudad: depender de si mismo para poder ganar la liga. No tendrán queja los del Bernabéu: en los últimos tres años parece que ya inician la liga con los cuatro o seis puntos que siempre les ganan a los colchoneros y con los tres que dejan de ganar los del Camp Nou en el Manzanares. En esto del fútbol las sensaciones cambian cada semana, pero en este momento parece claro que el Madrid va hacia arriba y que el Barça debe hacer frente a un momento complicado, sobre todo, por la plaga de lesiones que está teniendo. A los de Pellegrini cada día es más difícil hacerles un gol y esa es la mejor noticia para un equipo que quiere ser campeón. La vuelta de la Champions va a ser un factor muy importante porque dividirá atenciones y multiplicará los esfuerzos, por lo que puede terminar de desequilibrar la balanza hacia un lado u otro del puente aereo nacional.