15/01/2010.-Arturo Canalda también se refiere a "otras niñeras electrónicas", como la televisión y los videojuegos, cuyo consumo se realiza en muchos casos sin la supervisión de un adulto.
Jueves 02 de octubre de 2014
El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha alertado en Valencia del aumento de los casos de acoso entre menores a través de las redes sociales de Internet.
Canalda se ha expresado así durante un encuentro organizado por la Universidad CEU Cardenal Herrera, en el que orientadores de colegios e institutos valencianos han debatido sobre "¿Qué está fallando en la educación de nuestros jóvenes?".
Canalda ha subrayado durante su intervención que en estos casos de acoso, algunos de los cuales ya han sido llevados a la Fiscalía, "no hace falta tener la valentía del acoso tradicional, porque desaparece la barrera de la mirada del otro", señala un comunicado de la organización.
En cuanto al acoso en la escuela, ha criticado la "magnificación" de los medios sobre los casos "más sonados" y ha aseverado que "no se puede decir que el clima en las aulas sea insostenible", ya que "sólo uno de cada seis o siete casos que se denuncian son verdadero acoso".
Por otra parte, el Defensor del Menor madrileño se ha referido a "otras niñeras electrónicas", como la televisión y los videojuegos, cuyo consumo se realiza en muchos casos sin la supervisión de un adulto.
Con respecto a la televisión, ha criticado que el horario de máxima protección al menor coincida con el de las actividades extraescolares, y sobre los videojuegos ha alertado de "la falta de consecuencias que tiene la toma de decisiones que los menores hacen en el mundo virtual, en el que matar da puntos".
Por último, Canalda ha opinado acerca de la necesidad de una ley que reafirme la autoridad del profesor en el aula, y ha manifestado que "una ley no nos va a dar lo que como profesionales no sabemos hacer".
A su juicio, los profesores "deben hacer las clases más atractivas, ganarse a los alumnos y generar confianza mutua en el aula", de manera que "una ley puede generar más confianza entre el profesorado, pero no garantiza que los alumnos vayan a ser más respetuosos con ellos".
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