Eduardo Albadalejo | Jueves 02 de octubre de 2014
El “eje vertebrador” de la nueva etapa política que Griñán diseñó para Andalucía, la Educación, y que él mismo se encargó de subrayar en su discurso de investidura, ha recibido un nuevo mazazo desde el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). Los magistrados de la llamada “Sala Vaticana” del TSJA, al igual que hizo al reconocer el derecho de los padres a ejercer la objeción de conciencia frene a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, ha dictado varios autos que suspenden de forma cautelar la orden de la Junta que obligaba, a los colegios concertados, a ofrecer educación mixta el curso que viene.
El departamento que dirige Mar Moreno no ha tenido más remedio que asumir que tendrá que seguir pagando, al menos un año más, el funcionamiento de los 12 centros concertados que segregan por sexo en Andalucía, la mayoría vinculados al Opus Dei y ha anunciado que el fin de la educación diferenciada sostenida con fondos públicos, se dirimirá con una sentencia del Tribunal Supremo que imponga una doctrina para todas las comunidades autónomas, lo que demorará la solución probablemente un curso más.
La Junta ya intentó, en 1999, imponer el sistema mixto en las aulas andaluzas. Pero el TSJA y en concreto los mismos magistrados que han firmado este último auto: Victoriano Valpuesta, Eloy Méndez y Guillermo del Pino, también tumbaron aquella orden en 2006.
En ese caso la Junta no recurrió, pero esta vez, Mar Moreno ha anunciado que peleará hasta conseguir una norma que impida la discriminación de sexos en las escuelas, llegando hasta el Tribunal Supremo e incluso al Constitucional. La doctrina del Supremo en este asunto es dispar. En algunos casos, como en Valencia, ha dado la razón parcialmente a los que defienden la educación diferenciada, que opinan que chicos y chicas tienen un desarrollo dispar y por tanto necesitan dos “velocidades” en su formación, aunque en el trasfondo, la mayoría de los expertos no ven en este argumento más que importantes prejuicios ideológicos.
La decisión de no financiar más con fondos públicos a los colegios que segregan de Castilla-La Mancha también fue recurrida en su momento ante el alto tribunal de Castilla-La Mancha y al final, fue el Tribunal Supremo el que tuvo que resolver el asunto en 2008, cuando se fijó que “el sistema de enseñanza mixta, en el caso de los centros concertados, es una manifestación o faceta más de esa competencia sobre la admisión del alumnado que corresponde a la Administración educativa que financia dichos centros”.
La llamada “sala Vaticana” del TSJA, está integrada, además de los magistrados citados, por Enrique Gabaldón, numerario del Opus Dei y residente en un piso de esta organización y además, es hijo del presidente de honor del Foro de la Familia y ex vicepresidente del Constitucional, José Gabaldón, un apologista convencido en contra de la asignatura de Educación para la Ciudadanía.