29/10/2009.- "Herencias" se adentra en la ambivalente relación artística que el pintor tuvo con sus padres, en especial con su madre, la pintora Marie Raymond, cuya obra quedó oscurecida por la fama de su hijo.
Jueves 02 de octubre de 2014
El azul de las obras de Yves Klein llega al Círculo de Bellas Artes con "Herencias", una muestra inédita en España que se adentra en la ambivalente relación artística que el pintor tuvo con sus padres, en especial con su madre, la pintora Marie Raymond, cuya obra quedó oscurecida por la fama de su hijo.
A pesar de su prematura muerte, a los 34 años, Yves Klein se convirtió en uno de los artistas franceses más influyentes del siglo XX como inventor de un color cromático que lleva su nombre, "el azul Klein", con el que reivindicó el color en detrimento de la línea, rechazando así una de las bases del expresionismo abstracto, del que su madre era parte.
En ese diálogo se centra "Marie Raymond-Yves Klein. Herencias", un recorrido retrospectivo que pretende demostrar que la obra de Klein es indisociable de la de sus padres -Marie Raymond y Fred Klein- y especialmente de la de su madre", ha explicado hoy el comisario de la muestra, Nicolas Morales.
Un centenar de obras de estos tres artistas trazan esa difícil convivencia entre la abstracción y la figuración y entre dos generaciones de artistas.
Una relación que, en el caso de la familia Klein, es "una tragedia total que parece una obra escrita por Shakespeare", según el director del archivo Klein, Daniel Moquay, puesto que el propio hijo dio muerte a la estética en la que Raymond había fundamentado su obra.
"Herencias", que podrá visitarse hasta el próximo 17 de enero, arranca con algunos cuadros figurativos de Fred Klein que explican una de las primeras fuentes de las que bebió su hijo y que introducen la relación de las primeras obras de Yves Klein con las de su madre.
La muestra se convierte pronto en un escenario fiel al espíritu de Yves Klein, considerado el pintor del color y del espacio, con decenas de esculturas repartidas por las salas, fabricadas con pigmentos puros de polvo del color con el que Klein quería demostrar "que el azul no tenía límite, que era el espacio y la espiritualidad", ha destacado Moquay.
"Klein creía en que el arte debía producir sensaciones más que explicaciones racionales, que debía desestabilizar y que la respuesta pertenecía a cada uno", ha asegurado Moquay, para quien Klein es un artista "universal e intemporal".
Además de pintor, Yves Klein (Niza,1928-París,1962) se sentía fascinado por la música, por la escritura, por la arquitectura y por el deporte, afición que le llevó a viajar a Tokio, obtener un cinturón negro y convertirse en entrenador de la Selección Española de Judo en 1954, en un viaje que eclipsó su valor como artista.
Pero, según Moquay, el que Yves Klein creciera entre artistas le llevó a tener "fe en sí mismo, a dotar su obra de fuerza y a enviar el mensaje de que el artista no está para adornar, sino para dar humanidad a lo que pasa".
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