Carmen Moraga | Jueves 02 de octubre de 2014
Zapatero ha intentado tranquilizar a Montilla advirtiéndole de que no pasaría nada en el caso de que TC hiciera un dictamen negativo, pero Artur Mas amenaza con movilizaciones callejeras
Las filtraciones sobre el contenido de la sentencia que ultima el Tribunal Constitucional sobre el recurso que presentó el PP al Estatut de Cataluña, no solo ha conseguido reabrir la “guerra” política entre los nacionalistas de CiU y los partidos que conforman el tripartido con el PP y el PSOE, sino que, además, puede poner en un brete al Gobierno de Zapatero en el debate parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado para 2010.
Las noticias que se van conociendo apuntan a que la sentencia atacará directamente aspecto tan “sensibles” y claves como la financiación, la lengua y el concepto de Nación, que recoge el Estatut y ha sido tan cuestionado por los partidos constitucionalistas.
El principal temor es que la resolución del alto tribunal pueda tumbar la posibilidad de una negociación sobre la financiación autonómica exclusivamente “bilateral” entre Cataluña y el Gobierno en aras de garantizar la solidaridad entre territorios.
Pero también que quede restringido el concepto de cooficialidad lingüística para asegurar el bilingüismo y que el castellano no quede “marginado” en esta comunidad histórica.
Los primeros en hacer saltar las alarmas han sido los “chicos” del PSC de Montilla, que ven peligrar el acuerdo estatutario –y por ende su posibilidad de continuar en el Gobierno-, que tanto les costó cerrar y que quedó aprobado con el compromiso de Zapatero de respetarlo.
El presidente del Gobierno intentó tranquilizarles y en su reciente intervención a puerta cerrada ante el Comité Federal del PSOE afirmó que “no va a pasar nada”, el mensaje que fue interpretado como que lo que el TC rechace será subsanado a través de acuerdos legales.
El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridado, ha optado por revolverse contra el alto tribunal afirmando que tiene “escasísima legitimidad” para decidir sobre la constitucionalidad o no del Estatut. “De la misma forma que un Gobierno en funciones no puede decidir más allá de las cuestiones del día a día, el actual Tribunal debería estar inhabilitado para decidir sobre un pacto estatutario”, ha dicho Ridao.
El líder de CiU, Artur Mas, ha advertido de que si la sentencia es negativa para los intereses de Cataluña promoverán movilizaciones callejeras.
La portavoz de IC, -partido “hermano” de IU- en el Parlamento catalán, Dolors Camats, ha opinado que si el Constitucional elabora una sentencia “fuera de toda lógica” tamaña “injusticia” se debería recurrir incluso “ante instancia internacionales” o “en otros Estados”.
Pero en estos momentos ni siquiera al PP le beneficia una sentencia adversa. Sobre todo cuando Rajoy intenta arrimarse a CiU y al PNV ante la posibilidad de poder llegar a pactos de Gobierno si gana el 2012. El líder del PP, sin embargo, ha dicho que no teme “en absoluto” las consecuencias de una sentencia que soliviante a los nacionalistas catalanes.