Jueves 02 de octubre de 2014
A estas alturas de su carrera aún tengo la duda de si definir a Raúl como el más galáctico de todos los que han pasado por el Real Madrid en los últimos años o si, por el contrario, es más justo sacarle de ese club y catalogarle como el más terrenal de ellos. ¿Qué etiqueta se le pone al futbolista que se acaba de convertir en el que más partidos ha jugado en la historia del club blanco? Se me ocurre una: profesionalidad.
Este año, una vez más, las cosas pintaban feas a principio de temporada para el 7 blanco. Muchos pensaban que la llegada de Kaka, Cristiano y Benzema, iba a provocar que Raúl chupara mucho banquillo pero ahí le tienen una vez más. Ganándose el puesto haciendo lo que mejor sabe: marcar goles y ser un ejemplo para sus compañeros por su entrega en el campo. Así lleva la friolera de quince años.
Me sorprende que algunos de sus más duros críticos sean precisamente seguidores merengues. Debe ser por aquello del hartazgo que provoca ver a la misma persona durante tanto tiempo. ¿Qué no es el mejor jugador que haya pasado por el Bernabéu? Seguro. Muchos otros han tenido más cualidades. Por eso tiene más mérito lo suyo. ¿Qué hay partidos en los que apenas aparece? Pues claro, como les pasa a la mayoría de los futbolistas a lo largo de la liga. Y yo me pregunto, ¿qué más quieren de él? Cómo suele ocurrir en estos casos, los que ahora le critican, serán los que más le echarán en falta cuando ya no esté en activo.