Jueves 02 de octubre de 2014
Percibo estos últimos días cierta desilusión y pesimismo en mucha gente sobre las posibilidades de que Madrid acoja los Juegos de 2016, después de que el informe emitido por la Comisión del COI haya encontrado varios aspectos negativos en la candidatura. Sin embargo, no creo que nuestras opciones se hayan reducido respecto a las que teníamos antes, porque pienso que esa valoración no va a determinar la votación final.
Lo primero que habría que preguntarse es a que informe hay que hacer más caso. ¿Al que parece que nos ha puesto ahora en el furgón de cola, o al que los propios expertos del COI hicieron hace apenas tres meses, cuando colocaron a Madrid en segundo lugar a tan sólo dos décimas de Tokio después de que, según ellos mismos, hubiera mejorado en 8 de los 11 apartados a valorar? Unas “clasificaciones” que conviene recordar que no se siguen al pie de la letra en el momento de la verdad, cuando entran en juego otros intereses. Hace cinco años, Londres era la tercera en el ranking y ya saben que al final fue la elegida con un dossier peor que el de Madrid.
Que está difícil ya lo sabemos desde hace tiempo, a pesar del optimismo desmesurado que intenta vender Gallardón. El asunto de la rotación de continentes nos perjudica porque Francia y varios países más no van a apostar por Madrid como candidata europea, con el fin de defender sus opciones en 2020. En cualquier caso, este es un partido que me da la impresión que se va a decidir en los últimos minutos, cuando los contendientes estén ya en Copenhague y ahí Madrid quiere, con la presencia del Rey al frente del equipo, jugar sus bazas y marcar el tanto de la victoria.