17/07/2009.-El secretario de Comunicación y Estrategia del PSM, Eduardo Sotillos, asegura que a Aguirre no le importa el nuevo sistema de financiación autonómica, ni "sabría explicar las cifras en discusión".
Jueves 02 de octubre de 2014
El vicepresidente, consejero de Cultura y Deporte y portavoz de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha negado tener "catalanofobia", y ha asegurado que es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el que tiene "madrileñofobia".
"El que tiene madrileñofobia es el señor Zapatero, porque además de recortarnos los recursos en el modelo de financiación lleva cinco años sin invertir en Madrid", ha aseverado.
Ignacio González, que se ha referido así al sistema de financiación autonómica en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno regional, ha aseverado que "la posición de la Comunidad de Madrid es de rechazo al nuevo modelo, como es la posición del PP a nivel nacional".
Tras asegurar que "se alegra por Cataluña", ha sostenido que el nuevo sistema de financiación "incumple todos los compromisos que adoptó Zapatero desde que en 2004 dijo que iba a cambiar el modelo".
Entre estos "compromisos incumplidos", ha destacado el de "garantizar el principio de suficiencia financiera", ya que, según sus cálculos, los "madrileños van a recibir menos dinero per cápita del que recibían anteriormente", lo que supone que Madrid tendrá "menos dinero para pagar la Sanidad, la Educación y otros servicios".
"No tenemos catalanofobia. Nos alegramos por Cataluña y nos parecen fenomenal esas grandes relaciones, porque creemos que cuanto mejor vayan los demás mejor iremos nosotros. Lo que no admitimos es que, en condiciones equivalentes, se haga una ficción para que un catalán valga dos veces lo que un madrileño en los servicios básicos", ha argumentado.
También ha criticado que la nueva financiación "incumpla" el compromiso del Gobierno de Zapatero de efectuar un "reconocimiento efectivo del incremento de la población".
"Madrid es la Comunidad más solidaria en el modelo anterior y en el nuevo, y no puede ser que, siendo así, vea perjudicada la calidad y la financiación de sus servicios, con un millón y medio de habitantes más", se ha quejado.
El vicepresidente ha reiterado que 900.000 madrileños no están reconocidos en el nuevo sistema de financiación y ha puesto como ejemplo de lo que el consejero madrileño de Economía, Antonio Beteta, llama "tortura estadística", que el modelo sustituye el concepto "ciudadano" por el de "usuario equivalente".
Con este concepto, el Gobierno hace "simulaciones con parámetros extraños para decir que 600.000 madrileños no son usuarios de la Sanidad", ha explicado.
Tras recordar que Zapatero también se comprometió a sacar el nuevo sistema de financiación por "consenso con las comunidades autónomas", González ha lamentado que finalmente ofrezca un "modelo condicionado por su debilidad política a ERC" y "acepte las imposiciones de un modelo separatista que dice que éste es el primer paso en el camino hacia la independencia (de Cataluña)".
Por otra parte, el secretario de Comunicación y Estrategia del Partido Socialista de Madrid (PSM), Eduardo Sotillos, ha asegurado que a la presidenta Esperanza Aguirre ni le "importa en absoluto" el nuevo sistema de financiación autonómica, ni "sabría explicar las cifras en discusión".
En un artículo titulado "¿Hasta cuándo, Esperanza, abusarás de nuestra paciencia?", publicado en la página web de la Fundación Sistema, el dirigente socialista sostiene que Aguirre se opone al nuevo modelo de financiación sólo para que "no se le agote su discurso de confrontación" con el Gobierno de Zapatero y para "marcar diferencias con Rajoy".
"A doña Esperanza el fondo de la cuestión, seamos sinceros, no le importa en absoluto. No sabría explicar las cifras en discusión. Lo único relevante para sus designios era marcar diferencias con un Rajoy que la empuja al destino de defender su futuro en el territorio de la Comunidad, donde empieza a no sentirse cómoda", señala Sotillos en su artículo.
A su juicio, la presidenta madrileña ha conseguido ese objetivo "durante unas horas, hasta que la obscenidad de su gesto ha sido descubierta".
"El farol estaba claro y los jugadores conocen de memoria sus trucos. El órdago era ponerla en disposición de decir no y conminarla a seguir administrando las necesidades de más de seis millones de ciudadanos con las bases establecidas por el tándem Aznar-Beteta. Y ahí ha tirado sus cartas. Pero ha sido incapaz de aceptar la realidad con elegancia", continúa.
Según Sotillos, "Esperanza Aguirre, aquella que salió entusiasmada de La Moncloa cuando Zapatero le expuso la financiación para Madrid, se despertó un día sobresaltada ante la idea, seguramente nacida en algún ámbito cavernario de los que frecuenta, de que pudiera terminar diluyéndose su imagen de azote al gobierno socialista si aceptaba una propuesta que, siendo favorable para los intereses de los madrileños, agotara su discurso de confrontación".
"Entonces tomó la delantera y predicó a gritos que diría no. Con la boca pequeña añadió: 'salvo que la dirección del PP indique otra cosa'. Ya sabía, naturalmente, que Rajoy había indicado-sugerido-ordenado la abstención", explica el responsable de Comunicación del PSM.
Sotillos concluye su artículo asegurando que "los madrileños, pese a ella, podrán disfrutar de mejores servicios públicos, sobre todo cuando no sea ella quien administre los recursos", y dibujando una figura del líder del PP, Mariano Rajoy, "acosado por las sombras de Camps, Bárcenas, la troupe madrileña de los espectáculos Correa y ahora, de nuevo, por la de Aguirre".
"Tal vez (Rajoy) recuerde la Ley de Murphy: 'si algo puede salir mal, saldrá mal. Y si además puede empeorar, lo hará'. Traducida al refranero español: "éramos pocos y parió la abuela", remata.
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