Jueves 02 de octubre de 2014
La dignidad incómoda
Martes, 23
Siempre hemos sabido que la dignidad era materia moral incómoda para el nacionalismo. Ahora que están en la oposición lo han vuelto a demostrar. Suele ocurrir que cuando uno pierde el poder disimula mejor sus defectos. Al nacionalismo no le pasa. Los prebostes del PNV dicen que las viudas no deberían hablar. A cada uno, dicen, su papel. Y el de las esposas, madres, hijas, etc, es el del dolor callado y en silencio. Paqui Hernández no ha perdido el tiempo en estos días. Ha sacado las fotos de familia, se ha subido a las laderas de Arrigorriaga y ha enseñado los buenos momentos que la vida le regaló junto a Eduardo Puelles. En la casa de Sabino Arana las viudas son tan solo estorbos para la construcción nacional. El PNV sabe mejor que nadie que los novecientos muertos del terrorismo implican la renuncia a un proyecto que se ha querido edificar sobre la sangre. El final de Eta implica el olvido de un plan exclusivista, de una nación segregada por el criterio de la sangre.
Jackie Kennedy
Miércoles, 24
La sorpresa emocional de la semana nos la ha traído un biógrafo de Jackie Kennedy. Siempre pensé que la señora del presidente era fría y cerebral, un témpano para bajar la temperatura, siempre alta, de John Fitzgerald. Pues va a ser que no. Jackie, según confesión de Marlon Brando, se le abalanzó en una noche de alcohol, tras una larga cena en la que sobre todo se bebió. Marlon confesó que no hubo ataque por su parte, sino la estrategia de esperar a que se manifestara el ángel escondido de la primera dama, ya entonces viuda del presidente, asesinado un atrás. Hubo una primera noche loca, y después una segunda, y ya nunca más. Se desconoce por qué se le concedió una segunda oportunidad, y tampoco sabemos por qué no hubo una tercera. La confidencia tiene su valor, ahora que los dos están muertos. Y confirma la regla de que cuando uno prueba el sabor de una gran dama, no sirve de nada si no lo cuentas. Es lo que le pasó a Dominguín con Ava Gadner, y más tarde a El Fary, aunque dicen que lo del cantante fue solo una carrera en el taxi y la dificultad de extraer del vehículo a la Condesa descalza, y conseguir que llegara hasta la cama. El Fary se comportó aquella noche como un coloso.
Iñaki Anasagasti
Jueves, 25
Me encuentro con Iñaki a la salida de la peluquería. Yo he ido al sillón del barbero para que me descargue ante los calores de junio. Iñaki tan solo pasaba por allá sin intención alguna de probar un afeitado y un masaje con loción de abrótano macho. Anasagasti ha vuelto a Madrid para presentar su último libro. Habla del Rey. Es una fijación lo que tiene este señor con el monarca, tanto que le pienso, y se lo digo, que sin el Rey Iñaki no sería nadie. Me reconoce que es verdad. Le han invitado a un programa de la tele, pero al final su entrevista ha sido suspendida. Iñaki cree que por la larga mano del Rey, y me pide que me entere de por qué se le censura. Prometo llamar a la casa y pedir aclaraciones en nombre del nacionalista. un paquebote. A Iñaki le gusta Madrid. Sin Madrid no sería nada. Sin el Rey tampoco, y sin la bandera nacional mucho menos.
Se va Jackson
Viernes, 26
Despierto temprano y la noticia ya está en los digitales. Pongo CNN y es un hervidero, una pantalla llena de letras y sirenas de ambulancia, y las primeras velas en las avenidas de Los Ángeles. Jackson se ha ido entre convulsiones por alguna sobredosis de medicamentos. Murió junto a su hijo mayor, de doce años. Se rompió su corazón que llevaba quebrado muchos años, dicen que desde la infancia que no tuvo. Una de las pocas españolas que lo conoció fue Nieves Herrero. Cuando fue a entregarle un premio le prohibieron tocarle. Era como una de esas porcelanas de Lladró que tanta pasión le despertaron la primera vez que vino a España. En las figuritas que se venden para turistas japoneses no hay un solo personaje negro. Esto ya era mucho para un hombre que se atiborraba de medicamentos que bloquean la segregación de insulina.
Boda con Cañizares
Sábado, 27
Voy de boda. Se casa Mónica Hernando, hija de Francisco Hernando, con el empresario Enrique Martínez. La boda es en Valdepalacios, un oasis en medio de la dehesa toledana. Y oficia Cañizares que ha venido desde Roma con el único propósito de casar a la hija de su buen amigo. Entre los invitados se podía ver a Eduardo Zaplana, a Antonio Hernández Mancha, a Enrique Cerezo o los empresarios Fernando Fernández Tapias y Juan Palacios. Boda discreta con apenas ciento cincuenta invitados en una capilla improvisada al aire libre, junto a una fuente que refrescaba el ambiente mientras el sol se iba muriendo por entre encinas. Cañizares hizo una homilía aguda, con altura teológica y mucho corazón. Tanto que el padrino se deshizo en lágrimas mientras el cardenal hablaba sin más papel que unos apuntes tomados en el viaje de avión a Madrid.
Rajoy despega
Domingo, 28
Lo dijo Cela, que el que resiste gana. Rajoy empieza a recoger los premios de la paciencia. En su partido sigue habiendo muchos que dicen que no es suficiente líder para esta circunstancia, que le falta fuerza, capacidad de crear equipos con garra, que no tiene carisma. Ahora bien, cada vez lo dicen con una voz más queda, sin fuerza. Ha callado Rajoy a sus críticos. Mientras la estrella de Zapatero se eclipsa en medio de nubes de mosquitos y una crisis galopante, la palidez de la estrella de Rajoy cambia de color. Las encuestas le dan ganador, aunque no le concedan una victoria arrolladora. En la casa del PP, en la dirección del partido, ya se han decidido a tomar la iniciativa: es la hora de dar algunos pasos y dejar la tibieza. Porque la impresión que ha dado Rajoy hasta ahora es que está sentado a la espera de que las cosas precipiten la caída de Zapatero. Ya sólo le queda librarse de Bárcenas.
Ajuste de cuentas
Lunes, 29
Malos tiempos para el olvido. Malos tiempos para el presente. Hay quien sigue decidido a desempolvar viejas fotos, antiguos uniformes, correajes cuarteados por el tiempo y medallas oxidadas. En Barcelona, un grupo de notables le ha pedido al Comité Olímpico Internacional que le quite a José Antonio Samaranch el título de presidente de honor de ese comité. A Samaranch le deprimen los escándalos y las polémicas, y contempla con un profundo recelo ese movimiento que busca un ajuste de cuentas en el que una parte de la clase política catalana quiere lavar su mala conciencia. Al fin y al cabo Samaranch le daba la mano a Franco mientras toda la ciudad se echaba a la calle para aplaudir al Generalísimo cada vez que visitaba la ciudad. Ahora que no tenemos problemas, ahora que no hay que ocuparse de las cosas del presente porque todo va bien, es el momento de volver al pasado para vengarse del primero que pase.