Jueves 02 de octubre de 2014
Socialistas y miembros de IU rompieron la unidad ficticia en la que aparecían foto-grafiados desde que Esperanza Aguirre inició su segunda legislatura al frente de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Todo por una nueva Ley de Cajas de Ahorro que, des-pués de ser recurrida ante el Tri-bunal Constitucional porque el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero consideró que contenía numerosas ilegali-dades, fue aprobada en el último pleno de la Asamblea regional, en junio. Los diputados del PSM se que-daron solos a la hora de rechazar-la, ya que IU y PP habían firma-do, días atrás, un pacto, junto a entidades de impositores de Caja Madrid, en el que Aguirre se ase-gura el nombramiento del futuro presidente de esta entidad credi-ticia y la coalición, una Vicepre-sidencia. Se repite el esquema de repar-to de cargos y prebendas que se puso en marcha a la llegada de Miguel Blesa a la cúpula de Caja Madrid. Nada nuevo, excepto que los socialistas madrileños se vieron sorprendidos por un PP que cambió la anterior norma ateniéndose a la mayoría de los consejos de la Administración central y colocó algún punto y seguido y alguna coma que no ha sido de su agrado, porque si dan el sí quiero daría una sensa-ción rara, haciendo ver que, a la hora de la verdad y de poner nombres en el organigrama en el que los partidos son los encarga-dos de llenarlo, siempre se besan y se abrazan. Como hicieron los representantes de todas las forma-ciones y entidades representadas en el Consejo de Administración de Caja Madrid cuando tuvieron sobre la mesa el expediente del Real Madrid en el que pedían un crédito de muchas decenas de millones de euros para comprar futbolistas profesionales. Lo que no hace Caja Madrid con los pequeños empresarios y autónomos lo hizo con el Real Madrid de Florentino Pérez, el que años atrás atrajo a su palco a todos para aplaudir sus proyectos urbanísticos. Antes de la aprobación de esta ley, Aguirre se enzarzó con la por-tavoz socialista, Maru Menén-dez, en una discusión sobre la calidad de la asistencia sanitaria en Madrid. La diputada del PSM repitió lo que lleva diciendo des-de que se sentó en el Parlamento de Vallecas, es decir, que todo es un caos y que al PP le tira más el negocio privado que la defensa de la Sanidad Pública. Aguirre, que echó en cara a Menéndez la pérdida de apoyo en todos los municipios en los que se han abierto nuevos hospitales, en los pasados comicios europeos, recomendó a Tomás Gómez que haga caso de lo que dicen los crí-ticos del PSM encabezados por César Giner. También salió a la palestra par-lamentaria el posible cierre del San Juan Evangelista. Lo sacó la portavoz de IU; Inés Sabanés, al final de su pregunta a Aguirre que, por cierto, no tenía nada que ver con este asunto cultural. Al final, la mandataria madrileña se apuntó al carro del sentido común y defendió que este colegio mayor no eche el cierre. Tras este último pleno antes de las vacaciones de verano, el perio-do inhábil se pone en marcha. Es previsible que haya sesiones extraordinarias y que las prome-sas de estudiar soluciones para la Cañada Real obliguen a sus seño-rías a trabajar más de lo previsto. Hasta mediados de septiembre, la normalidad no regresará a la sede parlamentaria de Vallecas y lo extraordinario será lo único que atraiga a algún medio de comuni-cación al Parlamento que atiende las necesidades y problemas de más de cinco millones de madri-leños. Mala suerte.