Jueves 02 de octubre de 2014
A la misma hora que Alberto Ruiz-Gallardón presentaba en Suiza la candidatura olímpica de Madrid a los miembros del COI, los responsables del Club Balonmano Alcobendas explicaban que la falta de ayudas les obligaba a decir adiós a la élite. Es la triste paradoja del deporte madrileño, que viene sufriendo desde hace varios meses los efectos de la crisis económica que padecemos. El año pasado ya vivimos la desaparición de varios equipos de fútbol sala de la región y mucho me temo que la renuncia del club alcobendense no vaya a ser la única que se produzca a lo largo del verano.
En estas situaciones siempre surge el eterno debate sobre si las administraciones públicas tienen que sufragar parte del gasto de entidades deportivas privadas. Argumentos hay a favor y en contra, pero como decía el entrenador del equipo, Rafa Guijosa, la base del deporte en España son los clubes y tampoco se les puede abandonar a su suerte así como así. Una Comunidad como la de Madrid no debería permitir que todos los años se queden por el camino algunos de sus equipos más representativos.
Los responsables de Madrid 2016 presumen del apoyo de la ciudadanía, pero por culpa de situaciones como estas se corre el riesgo de que muchos deportistas se empiecen a preguntar si realmente merece la pena invertir en organizar unos Juegos Olímpicos, si resulta que luego no hay dinero para que sobrevivan los que mantienen el deporte de esa región todos los días.