Jueves 02 de octubre de 2014
Gallardón pasa exámen
Martes, 5
Le deseo unos días de descansada vida, de aquella que predicaba Fray Luis de León en sus poemas. Madrid ha pasado el examen. Tenemos esa maldición que consiste en pasar la prueba pero al final son otros los elegidos. Nos pasó en la convocatoria anterior. Todo eran elogios, como esta vez. Que si las obras están terminadas, que si la cobertura de la seguridad social será universal, que qué bien está Madrid, qué limpio y aseado, que cuánta pasión ponen estos españoles en lo que hacen. El Comité Olímpico ha dejado la capital exhausta. Nos hemos deshecho en atenciones, buen yantar y buen beber, muchas fiestas en Palacio, y coronas reales para estos señores de los anillos olímpicos. Ahora la dificultad es política, como ya intuimos cuando Obama ganó las elecciones americanas. Obama necesita un primer triunfo en la diplomacia internacional. Con los árabes lo tiene difícil, en Afganistán complicado, y el único gran botín al alcance de su mano diplomática es la organización de los Juegos, para que Chicago pueda ser la prueba de que los USA han salido de la crisis.
Díaz Ferrán, indiscreto
Miércoles, 6
Paso la mañana en la asamblea de CEIM. Es la cita de los empresarios madrileños. Es la hora de Arturo Fernández, de Díaz Ferrán, de Esperanza Aguirre. Y un discurso tras otro, y el ambiente se caldea. Un perfume liberal circula por la sala. Detrás de mi butaca se sientan los invitados de los sindicatos. A mi lado, una concejal de Izquierda Unida, que ni se levanta ni aplaude a la entrada de don Felipe y doña Letizia. Es la política que invade los territorios de la cortesía. Los sindicalistas se revuelven en sus asientos cuando el presidente de los patronos de Madrid les dice que tienen que dejar de ser el problema para integrarse en la solución. Saltan en sus butacas cuando Ferrán proclama a Aguirre como “presidenta cojonuda”. Al día siguiente se presentarían en la Asamblea de Madrid para apedrear la fachada con su indignación. A Moncloa no van, porque es territorio protegido.
Ramón, Ramoncín
Jueves, 7
Me cruzo con Ramón en la Plaza de Oriente. El está sentado en la terraza del cura Lezama, que ahora viste alzacuellos porque tiene parroquia en Las Tablas, y está estos días enredado dando comuniones a chavales de barriada nueva. Ramón, Ramoncín, saluda al personal en una mañana soleada. Me invita a un tinto y le acepto un café. Y sale en la charla su nuevo trabajo como jurado de Operación Triunfo. Le recuerdo que en la primera edición puso a los chicos a parir, y al programa a caer de un burro. Dijo que aquello no era una escuela, y se quejó de que vendieran discos con las ilusiones de aquellos chavales. Ahora las cosas han cambiado, y Ramón, que lleva mucho tiempo sin salir en la tele, necesita de la caja para estar vivo y facturar. Me asegura que seguirá siendo crítico con el sistema del programa, pero esta vez cobrando, porque está harto de hacerlo gratis.
¡Saber vivir!
Viernes, 8
Se va sin permitir preguntas. No es una buena forma de decir adiós para el presentador estrella de la tercera edad. Manuel Torreiglesias ha sido despedido. Hace mucho tiempo que en la casa, en TVE, y en sus pasillos, esos que según Victoriano Fernández de Asís eran como callejones erizados de navajas, se decía que el programa de Manolo debería llamarse “Saber trincar”. El rumor es siempre muy canalla, muy bajo y detestable. Y en las máquinas de café de TVE lo es mucho más. El caso es que a Manolo le han puesto de patitas en la calle. Cuando hablaba del colesterol sacaba un deportivo descapotable de marca reconocida. Si se trataba de dar una charla sobre el descanso merecido te plantaba al director comercial de una inmobiliaria, y si tocaba deporte te hacía medio programa en una cadena de gimnasios. Manolo sabía cómo sacar rentabilidad a la televisión. Es una pena que le hayan echado.
Teoría del pollo
Sábado, 9
Con la crisis se está poniendo de moda el montar un buen pollo para marcharse sin pagar. Este sábado me pasé por casa de Abraham García, cocinero con sombrero que atiende en Viridiana. En la mesa de al lado, dos señoras. Comen tan sólo un plato. Renuncian al postre, y Abraham les dice de broma que así no hay forma de facturar. Las señoras se ponen dignas y le llaman grosero. A la hora de la factura le advierten al camarero que no piensan pagar la botella de vino porque no se la han bebido toda. Abraham, que no quiere líos, les da su bendición y les perdona la afrenta. Las damas, vestidas con medias de rejilla, abandonan el restaurante advirtiendo al personal de que aquello va a traer consecuencias. Exhiben un apellido de alcurnia. La clase alta, dice García, no tiene sentido del humor. El pollo es un método muy propio de los ricos venidos a menos para no pagar.
Mocedad de Zapatero
Domingo, 10
Una cosa es que no exista memoria, y otra que se quiera borrar de un plumazo el pasado reciente. El mítin de Zapatero en Vistalegre es de los que hay que repasar en estado de sobriedad extrema. Es un discurso para guardar entre la antología de la demagogia. Después de pasarse cinco años presumiendo de los éxitos de la economía española, y del modelo de “champions” que manejábamos en nuestra patria, el presidente se subió al estrado y dijo que la culpa de la crisis económica la tiene Aznar, los liberales, los neocons, y la madre que los parió. Y lo dijo sin despeinarse, sin sonrojarse, y sin que se le moviera un milímetro el rictus de la sonrisa. El gobierno está decidido a cultivar el resentimiento como antídoto contra la crisis. Ya se sabe que cuando se encuentra un culpable, de repente los males tienen una explicación. Y el culpable de todo es Aznar, y si no lo es lo parece. La crisis económica ha agudizado el fracaso de las izquierdas. En Francia ha nacido un partido nuevo que propone secuestrar a los empresarios para evitar que firmen despidos. En España Zapatero dice que gracias a él se paga el subsidio de desempleo. Pero con la mano derecha recorta gastos sociales. El día que no pueda pagar la factura del Inem comenzarán las expropiaciones.
Nostalgia de pistoleros
Lunes, 11
Yo lo tenía por un buen escritor. Lo es. Pero nos cuesta acostumbrarnos a que los buenos escritores, como los buenos músicos, y hasta los médicos insignes son tan capaces de decir sandeces como nosotros. La sandez evita el endiosamiento. Así que debemos agradecer a estas vacas sagradas que de vez en cuando digan tonterías. Martin Amis ha cerrado el Hay Festival. Y antes de volver a su casa en el Reino Unido ha dicho que habría que agradecerle a los terroristas de ETA que terminaran con la vida de Carrero Blanco. Cree Amis que Carrero era hombre fundamental para la pervivencia del régimen franquista. Hacía tiempo que no asistíamos a una lección de historia tan cateta y ridícula. A ETA no hay que agradecerle nada. Precisamente de aquella tutela paternal que dio vía libre al terrorismo nació la bestia que luego terminó con Miguel Ángel Blanco y otras novecientas víctimas asesinadas. Los españoles no necesitamos a ningún verdugo para hacer la transición, o para exigir la democracia. Ser un buen escritor no es un salvoconducto para ir por la vida dando lecciones.