Jueves 02 de octubre de 2014
El nuevo ministro de Justicia se ha llevado a parte del equipo que tenía para las Relaciones con las Cortes y ha colocado como número dos al ex portavoz de los socialistas en el Consejo General del Poder Judicial
El nuevo equipo de Justicia, elegido por Francisco Caamaño, es una fusión de jueces socialistas, hombres de confianza de La Moncloa y mujeres del equipo de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.
El Ministerio de Justicia ha sido uno de los más movidos en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero. Por su cartera han pasado en los cinco años de mandato socialista tres ministros que, hasta ahora, no han conseguido llevar a cabo el objetivo principal que se había marcado el Gobierno: la modernización de la Justicia para evitar los constantes y llamativos casos de delincuentes libres por falta de ejecución de las sentencias o puestas en libertad como la del agresor del productor televisivo José Luis Moreno, aparte de los retrasos de años de los juicios ordinarios.
El dirigente socialista canario Juan Fernando López Aguilar intentó poner en pie la nueva planta judicial, cuya organización va con un enorme retraso. Ni siquiera pudo desatascar las elecciones del nuevo Consejo General del Poder Judicial, cuyo mandato se prolongó dos años por falta de acuerdo entre PP y PSOE. Su decisión más importante y también más discutida fue imponer que las elecciones de los altos magistrados del Supremo y los presidentes de los Tribunales Superiores se hicieran por mayoría de tres quintos, lo que paralizó aún más el proceso de relevo de la cúpula judicial.
Finalmente López Aguilar tuvo que dejar el Ministerio de Justicia –por orden directa de Zapatero- para irse a competir en las elecciones autonómicas canarias en mayo de 2007. Fue el más votado, pero no consiguió llegar a un acuerdo con los nacionalistas canarios que prefirieron la compañía del Partido Popular para seguir gobernando. Ahora se va a Europa como cabeza de la lista del PSOE.
La elección de Mariano Fernández Bermejo como su sucesor no sólo no ayudó a resolver los graves problemas de la Justicia española sino que los agravó convirtiendo todos los cambios en un enfrentamiento entre el Gobierno y los jueces, que llevó a la primera huelga de togas en España. Más pirómano que bombero, Bermejo se convirtió en el enemigo a batir por las asociaciones de funcionarios y de jueces, así como por el propio partido de la Oposición, el PP, que finalmente lo consiguió después de que el ministro fuera “cazado” cuando participaba en una montería con el juez Baltasar Garzón en plena Operación Gürtell contra altos cargos populares.
El gallego Francisco Caamaño ha llegado con fama de hombre conciliador y con el apoyo expreso de la vicepresidenta María Teresa F. de la Vega, que lleva mucho tiempo tratando de controlar la cartera de Justicia. Caamaño ha sido el brazo derecho de la vicepresidenta durante los últimos cinco años, desde que fue elegido como secretario de Estado deRelaciones con las Cortes.
Cuando Teresa F. De la Vega asumió también el papel de poner orden en la previsible reforma de la Constitución y la adaptación de los Estatutos autonómicos volvió a confiar en Caamaño, al que elevó a secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y Parlamentarios aprovechando su condición de catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia.
Caamaño nada más llegar al Ministerio de Justicia procedió a un cambio profundo de sus altos cargos, la mayor parte quemados por la actitud ofensiva de su antecesor, sustituidos por hombres y mujeres de su confianza, lo que a su vez ha obligado a la vicepresidenta a prescindir de algunos de sus colaboradores.
De La Moncloa, Caamaño se ha llevado a sus fieles Santiago Hurtado, abogado de Estado de Presidencia y asesor jurídico de Teresa F de la Vega, que será su secretario general técnico, y José Luis Rodríguez, escogido para llevar su Gabinete. Este último ejerció el mismo cargo en Presidencia durante la primera etapa del Gobierno Zapatero y había sido elevado a director general de Coordinación Jurídica en abril de 2008.
Para las Relaciones con la Administración de Justicia y para la Modernización de la Justicia, dos de los temas pendientes claves, Caamaño ha elegido a un secretario judicial Ignacio Sánchez Guiu, un hombre muy ligado a Ramón Jáuregui con el que fue viceconsejero de Justicia del País Vasco, y que en la actualidad era secretario de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.
Le ayudarán dos técnicos, la directora general para las Relaciones con la Administración de Justicia Caridad Hernández, una veterana inspectora del Consejo General del Poder Judicial, y el director de Modernización, José de la Mata, un magistrado letrado del Tribunal Constitucional que estuvo muchos años en el propio CGPJ, ocupando cargos técnicos, y que es además fiscal.