Jueves 02 de octubre de 2014
Más allá de lo que consiga el Real Madrid en los cuatro partidos que le quedan en la liga, que casi interesa más a otros equipos que esperan algún favor, como el Atlético, que a los propios interesados, la atención en el club blanco se centra desde ya en las elecciones a la presidencia que se celebrarán el próximo 14 de junio, aunque lo lógico sería que se acortaran los plazos para no perder más tiempo en la obligada reconstrucción que a casi todos los niveles necesita la entidad.
El vapuleo al que fue sometido el equipo por el Barcelona va a provocar que la renovación que tenga que acometer el próximo mandatario, que salvo sorpresa monumental será Florentino Pérez, alcance cotas más importantes de las que se preveía hace unos días. El madridismo ha quedado muy tocado tras el “chorreo” azulgrana, y clama por tener un equipo que la próxima temporada esté en disposición de hacer frente a los de Guardiola y a los otros equipos importantes del continente europeo.
El verdadero triunfo del Barcelona está siendo la apuesta por un estilo de juego, en los buenos y en los malos tiempos, y eso es lo primero que tiene que hacer el Madrid del futuro. No puede ser que un año el modelo a seguir sea el de Capello, al siguiente sea el de Schuster y meses más tarde se queden con el que tenían más a mano, como Juande Ramos. Tienen que decidirse por una propuesta, la que sea, y a partir de ahí pensar en los jugadores. Por eso, la elección del entrenador y la confianza que le den va a ser fundamental. El otro problema va a ser el dinero que hace falta para el nuevo proyecto. ¿Qué conejo se sacará esta vez Florentino de la chistera para sacar financiación en un momento tan difícil como el actual?