Jueves 02 de octubre de 2014
Aguirre vuelve a la India
Martes, 21
Acudo puntual al almuerzo con empresarios indios. Invita Esperanza Aguirre. En el salón de la Fundación Carlos de Amberes charlo con Juan Rodríguez Inciarte, del Santander, con Arturo, y con Mohan Chainani, presidente de la Fundación España-India. El primero acaba de vender la participación de su banco en la petrolera Cepsa a los árabes. Me dice que comienzan a verse en el mundo algunos síntomas de que la crisis ha tocado fondo y comienza el duro viaje hacia la superficie. Llega Esperanza, llega tarde pero enseguida nos hace olvidar el retraso. Viene sin calcetines, quiero decir sin aquellos guantes rústicos de avión con los que llegó de Bombay. Comenzó su discurso sin gafas, pero al cuatro renglón tuvo que volver a la mesa y coger las lentes. Había una parte de sus palabras que no estaban escritas en el papel, y por tanto no necesita lupa para leerlas. La presidenta dijo mirando a los indios que a pesar de los atentados de Bombay piensa volver una y otra vez a India. El auditorio aplaudió. Lo que gustó menos a los empresarios indios fueron los solomillos de ternera, casi crudos, que se sirvieron en el almuerzo.
Cuidado con Durán
Miércoles, 22
El ciego Durán, Miguel, aquel que quería ver a su mujer desnuda si recuperara la vista, vuelve a la política. Antes ya estuvo. Antes fue político cuando de la mano de Berlusconi entró o fundó Tele5. La opinión pública le había perdido la pista. Aparecía de vez en cuando en alguna tertulia de televisiones con audiencia minoritaria. Un día de hace algo más de un año le invité a almorzar en un restaurante navarro. Comía con educación pero con apetito. Me contó que se dedicaba al negocio de las residencias de ancianos. Le vi en forma, con ambiciones, como si estuviera calentando en la banda. Ahora anuncia que regresa, en la lista de Ciudadanos en las europeas. ¡Cuidado con Durán! No compite contra los grandes, sino contra el partido de Rosa Díez, al que le disputa los votos de los descontentos con la derecha y con la izquierda, sobre todo con la izquierda.
La Infanta se va
Jueves, 23
Se va la Infanta, se marcha a Washington. Lo sabemos por el Hola, que tiene más crédito que cualquier portavoz de Casa Real. El Hola nos los saca en portada, y hasta los niños de la Infanta se han enterado por la prensa de los planes de papá y mamá. Alierta quiere ganarse el favor de Obama, y para conseguirlo se le ha ocurrido introducir una transfusión de sangre azul en las venas de la Casa Blanca. Alierta es hombre inteligente, astuto. Esta semana ha sido para él la del proceso en el que está acusado de manejar información privilegiada para que su sobrino sacara una buena tajada con acciones de la compañía. Saldrá sin mancha de este caso, sin condena. Los aristócratas, que son los únicos ángeles que quedan, son buenos embajadores. Y Alierta, que sabe lo que hace, pone a la angelical Cristina lejos de la Caixa, donde trabajaba, y cerca de la Casa, Blanca, por supuesto.
El paro, desbocado
Viernes, 24
Como un caballo loco, el paro crece y crece, y no hay quien lo frene. Zapatero no tiene mucho que ofrecer, más bien nada, y Salgado, la nueva ministra de Economía, improvisa declaraciones sin saber muy bien de qué está hablando. En círculos financieros se tiene la convicción de que este nuevo ejecutivo estará agotado después de las elecciones europeas. Y si el partido que gobierna las pierde, saldrá despedido como si fuera víctima de un accidente de tráfico. Hoy echan de menos a Solbes, con el que podían tomar un café a media tarde y hablar de sus cosas, porque hablaba su mismo lenguaje. Esos cuatro millones han desfondado a todos, al gobierno y a los sindicatos. Los únicos que no están sorprendidos son los empresarios. En medios gubernamentales, entre los asesores de Pedro Solbes, se manejaba la cifra del 16% para este año. Hoy saben que eso saltará por los aires, y que la recuperación, en España, tardará más que en otros países.
La Reina, sin palco
Sábado, 25
La reina es Isabel II. El viernes estuvo en las carreras de New-bury. Corría uno de sus potros. Disfrutó de la tarde. Al día siguiente tuvo un antojo y regresó para ver más caballos correr por la hierba, pero no tenía sitio, como si se hubiera marchado a Sevilla. Su palco había sido alquilado, por un potosí, a un empresario de los seguros, un multimillonario que quería sentarse en el sillón de la Reina. Mala semana para Isabel. Hace unos días se enteró de que su guardia se corre grandes juergas por la noche, mientras ella duerme. Agentes dedicados a la protección de la Reina y de su patrimonios se dedicaban a beber como cosacos, se sentaban despatarrados en el trono, veían películas pornográficas, y se ponían hasta las trancas de todo lo que tenían a mano. Las crónicas no dicen nada de la corona, pero seguro que jugaban al rugby con los oros de la Reina. Pobre Reina, sin silla en casa, sin silla en los caballos.
Aznar y el perro Sam
Domingo, 26
Bajo al kiosco temprano. Lo mejor de los domingos es bajar a recoger el pan recién cocido de la prensa, tan abundante que tienes que llevar un carro, como si fueras a recoger la cosecha de trigo del verano. Me paro ante los montones de papel y doy un salto. Aznar, nuestro Aznar, tiene nuevo perro, y lo saca en los papeles. Se llama Sam, y la imagen brinda a sus enemigos aquella maldad de que los perros se parecen a sus dueños. Es más, hace unos días un estudio nos decía que no hay chuchos violentos sin amos agresivos. A Aznar le han asesorado mal. Se ve que ya Miguel Ángel Rodríguez no cuenta en la familia. De lo contrario no le habrían sacado ese primer plano agresivo, iluminado con la luz casi siniestra de los retratos del Caravaggio. Lo que dice está bien, y el ex presidente ha calculado el momento en el que aparecer, ahora que las cosas van mal en la economía. En esa rehabilitación ha fallado la foto. La imagen no es buena, aunque esas cosas Aznar nunca las ha valorado.
Bruni y los paletos
Lunes, 27
Somos todavía un país de toreros y bandoleros. Al menos nos queda algo de aquellos que miraban pasar la vida desde un rincón de la calle con un trabuco al hombro y una navaja en la faja negra. Sin ese gen no se explica que estemos dando vueltas a Carla Bruni, y que los boletines de la radio repitan una y otra vez que el presidente de Francia viene acompañado de su esposa. En España es más noticia la señora que toca la guitarra que el presidente francés, que nos está dando sopas con onda en el Magreb, en los negocios de África, y en tantos otros territorios. El jefe del estado francés le ha llamado cretino a Zapatero, y nosotros encantados de que nos traiga a su jai para disfrute patrio. Hasta le han montado una cena en la Moncloa, con Sonsoles, como si fuera parte de la agenda. Ha habido incluso una guerra sorda entre el palacio de la Zarzuela y el de la Moncloa para ver quién se llevaba los méritos de la lánguida esposa del francés. Nosotros a lo nuestro, distraídos, que llevamos distraídos cinco años. Bruni nos fascina mientras Sarko nos quita la cartera. Ahora me explicó esa boda.