Jueves 02 de octubre de 2014
Chaves menguante
Martes, 14
Es el eclipse antes de llegar al máximo esplendor. Flor de un día. Vicepresidente efímero. Destinado a adornar los salones del Palacio de la Moncloa con el perfume de la veteranía, como en los cuadros de honor que cuelgan de las escaleras de las grandes casas británicas. Cháves llegó a Madrid y en el camino se fue dejando competencias, dineros, parcelas de poder, y cuando llegó no hubo nada, salvo la silla. El vicepresidente no está muy satisfecho con la forma que ha tenido de salir de su Andalucía del “arma”. Ha abierto un flanco difícil en el sur, por el que se cuelan las críticas de la elección a dedo de su sucesor. Los suyo ha sido poner tierra de por medio, abrir casa en la capital, y escapar por la puerta de atrás, como un torero que en la próxima feria de Sevilla matara a bajonazos a su astado y tuviera que esconder las vergüenzas en el desolladero. Cháves, otra víctima más de un Zapatero que terminó con la vieja guardia del partido. A este lo ha anulado por elevación, que es un método muy clerical, como a Jáuregui, enviado a una Europa que percibe como un cementerio de elefantes.
Gabilondo y la tonsura
Miércoles, 15
Se cuelan en la red los primeros relatos del pasado de clérigo de Ángel Gabilondo, nuevo ministro de Educación, que dio sus primeros pasos como “enseñante” en las aulas de los Hermanos del Sagrado Corazón. Dicen los que pasaron por las aulas de aquella orden que los frailes eran duros represores. La colleja y el pescozón era el pan nuestro de cada día. La letra entraba con sangre. Da fe de la dureza de aquellos castigos algún colega de la prensa que fue forjado en el yunque de la disciplina de los hermanos. Un día dos alumnos le vieron al hoy ministro agarrado por la calle a dos señoras de amplia sonrisa. Los chicos iban con la madre, y fue un pequeño escándalo familiar. El padre Ángel era de los que preferían una charla en su despacho a cuatro tortas en la fila por llegar tarde a clase. Era de los que en aquel tiempo se calificaba como “abiertos” a las nuevas costumbres. Tan abierto que salió por la puerta de par en par. A Gabilondo, puesto en el ministerio para domesticar a los opositores contra Bolonia, no le ha hecho mucha gracia que se airee su pasado de tonsura y rosario. Pero es lo que hay. Te nombran ministro y te ponen un foco en la coronilla, para que se vea el pasado, todo entero.
Mafo, como un ovni
Jueves, 16
Va a lo suyo. Esta ha sido la semana de un nuevo desorden en el gobierno. Van ya muchas, y es como si la coordinación brillara, pero por su ausencia. Ha sido irse Solbes y abrirse las cuadernas del ejecutivo y sus terminales. Si, ya sé que el gobernador del Banco de España es independiente. Como el fiscal general del Estado, que critica al ministerio del Interior y a la policía, igual de independiente. Pero Fernández Ordóñez no había dado ninguna muestra de tener un discurso propio y un análisis alejado del habla del gobierno. Cerró filas con las Cajas, cerró filas con la crisis, y ahora se destapa con una previsión que es toda una alarma sobre las pensiones. MAFO, que así le llaman por las siglas de su apellido, tiene que poner en orden sus cosas con el gobierno. Será esta semana. Le han llamado al orden. Les arruina el discurso. Y estamos cerca de unas elecciones.
Elvira y el agua
Viernes, 17
La guerra del agua llevada hasta las últimas consecuencias. Por lo insólito de la noticia, ha sido una de las más visitadas en Internet. Lo más leído no siempre suele ser lo más importante, pero sí lo más interesante. Cuando te asomas a las cuentas de la red, te das cuenta de que el sexo, el dinero, y los escándalos, mueven nuestro interés. Le faltaba el agua como elemento básico de la información. A la presidenta de la Asamblea de Madrid, Elvira Rodriguez, le dio por prohibir la botella de agua con la que entran sus señorías a la cámara, y se armó la de San Quintín. La primera en sublevarse fue Esperanza Aguirre, que está deseando tener motivos para levantarse en armas contra lo que sea. Espe reclamó el botellín como derecho constitucional a beber. En los Comunes británicos siempre ha habido bula para los bebedores de ginebra o de güisqui de malta. Aquí lo reclamamos para el agua.
Cayo y la levedad del ser
Sábado, 18
Esta que viene será la semana de Cayo Lara. Le toca sitio en TVE, en lo de “Tengo una pregunta”. Y entrevista con Zapatero, para hablar de la crisis y de las posiciones de Izquierda Unida. La coalición tiene una situación difícil: el que está en el Parlamento (Llamazares) no habla, y el que habla (Cayo) no está en el Parlamento. Así las cosas parece que los comunistas tuvieran una bicefalia que quieren resolver. Pero no lo tienen fácil. A Cayo Lara le acosan las querellas admitidas contra él cuando no era coordinador. Y Llamazares acaricia en la sombra la posibilidad de que sea condenado y pierda la silla de aspirante a entrar en el Congreso de los Diputados. Cayo es hombre de la izquierda de otro tiempo, de los rojos de toda la vida. Amenaza con echar a la gente a la calle, pero es solo un amago, porque luego los sindicatos se quedan en la puerta de la Comunidad de Madrid, como si Aguirre tuviera la culpa del desempleo.
Letizia y Bruni
Domingo, 19
Y a falta de mejores portadas, la prensa rosa espera el duelo entre la Ortiz y la Bruni. Han puesto a los mejores fotógrafos, han tirado de archivo, han dispuesto a las mejores plumas para asistir a uno de esos espectáculos circenses que nos regala la actualidad. Mientras se caen los grandes edificio de la economía, mientras estamos a punto de contemplar la reordenación del mapa bancario nacional, Letizia y la Bruni se enfrentan por el favor del público en ediciones especiales de las revistas del hígado. Habíamos ensayado la pasión nacional a través de la guerra, luego del fútbol, y ahora a través de la mujer. Así que no vamos a extrañarnos de que la diversión de esta semana sea una rivalidad a base de Dior y Varela, de tacones, de medidas noventasesenta, de caída de ojos y de sonrisa. Como en los grandes acontecimientos, cada uno tendrá que retratarse: los de Bruni a un lado, los de Letizia al otro.
García Hoz
Lunes, 20
José María. Me van a permitir que dedique el lunes a un periodista de los de raza y calidad. A pesar de asistir a su despedida como director de La Gaceta de los Negocios. Fue el periódico que primero abordó una reestructuración de su personal. Fue el pionero de los Eres para ajustar las plantillas a la nueva realidad. Pero ese proyecto, el de hacer un diario de fácil consumo, adaptado a la pujanza de Internet, capaz de dar lo más importante y de ahondar en el análisis diario de las corrientes de fondo, sin quedarse solo con la espuma de los días, ese proyecto, digo, ha fracasado. García Hoz lo ha intentado, y para mí los que lo intentan merecen el homenaje más que aquellos que lo consiguen. El éxito es una de las formas del azar, pero la voluntad de luchar la tienen pocos. La caída de García Hoz en La Gaceta es tan solo un síntoma de la profunda crisis que afecta a la mayoría de los medios escritos en papel. El mundo ha cambiado. El último en caer será el que lo tenga más difícil para recuperarse.