Jueves 02 de octubre de 2014
El pleno del Parlamento autonómico celebrará a finales de abril una sesión monográfica sobre la crisis económica y el paro, tal y como anunció Esperanza Aguirre, aprovechando. Aprovechó la ocasión que le brindó la portavoz de IU, Inés Sabanés, al preguntar en el último pleno por este asunto, motivo de preocupación de los más de 400.000 desempleados oficiales y de la mayoría de los madrileños que, unos más y otros menos, han tenido que apretarse el cinturón porque sus ingresos, que no crecen, no llegan para pagar los aumentos de los precios de los productos básicos, de las hipotecas, de la luz, del gas y de otros muchos servicios esenciales en su vida. Llevaban los parlamentarios demasiados meses entretenidos con sus asuntos de espionajes, corruptelas y crisis internas y los problemas de la ciudadanía casi no aparecían en sus preocupaciones más inmediatas. El pleno del paro servirá para que sepamos todos que proponen unos y otros, además de intercambiarse frases preparadas para engatusar. Sabanés recordó a Aguirre que IU llevaba mucho tiempo pidiendo lo que ahora concede, se alegró de la rectificación de la mandataria madrileña y adelantó algunas de sus iniciativas. Habrá que esperar a que la Mesa y la Junta de Portavoces analicen la propuesta del PP y pongan fecha y reglas a este debate tan esperado. Es de esperar que las vacaciones que para algunos empezaron el Domingo de Ramos hayan servido para olvidar los debates sobre los últimos deslices de socialistas y populares. Unos monólogos sobre licencias municipales y almuerzos entre personalidades que se apagaron cuando se supo que es posible que tengan a bien ponerse de acuerdo para colocar sobre la mesa propuestas y presupuestos para intentar que la sangría del desempleo se detenga y relanzar la actividad económica que genera puestos de trabajo. Todos, socialistas, populares e IU, tienen una gran oportunidad para sustituir las palabras consigna por medidas concretas para resolver el primer problema de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid. ¿Se atreverán a pasar de la propaganda a los hechos?