26/2009. Homiliía del arzobispo de Madrid en la vigilia eucarística "Por la vida" celebrad en la catedral de La Almudena
Jueves 02 de octubre de 2014
El cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, pidió leyes que favorezcan los derechos de los no nacidos a desarrollarse biológicamente y el de sus madres para que puedan dar a luz a esos niños.
Rouco presidió a última hora de la tarde de ayer una gran vigilia eucarística "Por la vida" en la catedral de La Almudena, en cuya homilía pidió a los fieles y a los católicos en general que recen especialmente por los más débiles e indefensos, "por los no nacidos y por sus madres, para que éstas no se vean imposibilitadas de su derecho a que su hijo nazca".
Ante unas 1.500 personas -según las estimaciones realizadas por el arzobispado madrileño-, muchas de ellas integrantes de nuevos carismas y movimientos, así como de asociaciones católicas y "pro vida", que llenaban la catedral, Rouco recordó que la Iglesia celebra hoy la Anunciación.
Esta jornada, elegida por la Iglesia para pedir por la vida, dijo, tiene una especial importancia para el cristiano, porque "es la fiesta del Niño que tras hacerse hombre resucitará en la Pascua, momento en que empieza la historia del hombre".
El cardenal dijo que la sociedad no puede adoptar comportamientos y actitudes "que se alejen radicalmente de la ley de Dios", y agregó, citando palabras de Juan Pablo II en relación con el "Evangelio de la vida", que del mismo se extraen dos cuestiones principales que están de actualidad en los viejos países europeos de raíces cristianas.
La primera, indicó, "el respeto a la persona humana, porque el ser humano es hijo de Dios desde el mismo momento en que es concebido en el seno de su madre", y que aunque factores externos puedan interrumpir el desarrollo biológico del embrión, "eso no impide que ese ser tenga toda la dignidad del ser humano por ser hijo de Dios, desde los primeros momentos de su existencia".
Rouco dijo también que "el hombre no se mide por cualidades físicas", porque todos, hombres y mujeres, feos y guapos, débiles o fuertes, "incluso los que más carencias físicas tengan, tienen la misma dignidad porque, precisamente, los más débiles son los que mejor reflejan el rostro real del Señor".
Recordó también que en Europa, en algunos momentos, "costó mucho reconocer la dignidad del ser humano como hijo de Dios, lo que nos llevó a consecuencias dramáticas", y recalcó que "toda vida humana es digna de ser vivida, y ni los hombres, ni las asociaciones, ni el Estado, ni nadie puede determinar cuándo una vida es digna de ser vivida o no".
La segunda cuestión, añadió el arzobispo de Madrid, "es el don de la vida" y, por ello, "hay que favorecer y ayudar al que va a nacer y a su madre para que ésta lleve adelante su embarazo, porque madre e hijo son una única realidad que merecen el cuidado y la estima de todos".
Antes de la celebración eucarística, las personas que asistieron a la misma participaron en el rezo del rosario,cuyos cinco misterios fueron dirigidos por miembros del Regnum Christi, los Focolares, la Institución Familiar, el movimiento de Vida Ascendente y la Asociación de Amistad en Cristo.
En las lecturas y resto de oraciones participaron otros movimientos y asociaciones, entre ellos la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA), y la liturgia de la ofrenda fue encomendada al Camino Neocatecumental de Kiko Argüello.
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