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Desarticulada una red de caza furtiva y detenidas cinco personas en Madrid

25/2009.-La Guardia Civil ha detenido en esta operación a casi medio centenar de personas en varias provincias y ha recuperado más de 350 trofeos

Jueves 02 de octubre de 2014
Cinco personas han sido detenidas en Madrid por la Guardia Civil en la desarticulación de una red dedicada a la caza furtiva que se ha cerrado con casi medio centenar de detenciones en varias provincias y la recuperación de más de 350 trofeos.

La investigación, que ha desembocado en 48 detenciones (46 hombres y 2 mujeres), comenzó en Gredos (Ávila) y se amplió a Toledo, Cáceres, Madrid y Ciudad Real, ha informado hoy en conferencia de prensa el subdelegado del Gobierno en Ávila, Cesar Martín.

La operación, denominada "Almanzor", ha contado con la participación de medio centenar de agentes de seis comandancias, comenzó el pasado mes de noviembre y empezó a dar sus frutos el pasado 3 de marzo, cuando comenzaron a producirse las 48 detenciones, las cuatro últimas ayer.

La desarticulación de esta red ha supuesto la detención de 48 personas, de las provincias de Ávila -29-, Toledo -9-, Madrid -5-, Cáceres -3- y Ciudad Real -2-, así como la recuperación de más de 350 trofeos de animales, entre los cuales figuran 3 leones llegados de África, junto a otros animales importados desde ese continente.

Además, también figuran 58 machos de Cabra Hispánica; 95 venados; 92 corzos; 23 gamos; 17 muflones; 16 rebecos y 22 jabalíes, así como avutardas, garduñas y un tejón y un águila, entre otros ejemplares autóctonos de la Península Ibérica.

Asimismo, se han recuperado 28 armas de caza de distintos tipos y calibres; 8 silenciadores; 3 pistolas; 2 revólveres; 3 arcos;, 6 armas blancas; 130 precintos manipulados; 17 emisoras; prismáticos; miras telescópicas; focos; linternas; ordenadores, así como 72.100 euros y 21.500 dólares en metálico.

Entre los implicados ahora, más de la mitad como clientes de la red, se encuentran algunos de los detenidos en 2004 en esta misma zona durante la denominada operación 'Chupete'.

El subdelegado del Gobierno ha dado por desarticulada la operación, aunque el teniente coronel Juan Manuel Llenderrozas, no ha descartado nuevas detenciones, teniendo en cuenta que ayer se produjeron las cuatro últimas.

Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de noviembre, cuando la Guardia Civil, en su lucha contra la caza furtiva en la Sierra de Gredos, descubrió la existencia de un grupo de personas que actuaba en diversos puntos de las sierras de Ávila.

A partir de entonces, los agentes pudieron obtener numerosos datos tanto de los integrantes del grupo como de las personas que pagaban por cazar ilegalmente animales protegidos, cantidades que oscilaban, en función de la pieza, entre 2.500 y 5.000 euros.

Todo ello hizo sospechar de la existencia de un grupo organizado, por lo que se estableció un despliegue de medio centenar de guardias civiles de Ávila, Toledo, Cáceres, Badajoz, Ciudad Real y Madrid.

El modus operandi de la red consistía en preparar cacerías furtivas a clientes que deseaban cazar un animal prohibido o de unas características determinadas, pagando un precio inferior al que le costaría utilizando los cauces legales -este año más de 8.000 euros-.

Para ello, contactaban con un intermediario muy conocedor del mundo de la caza, mediante anuncios, más o menos encubiertos, insertados en revistas especializadas.

Este intermediario, una vez comprobada la fiabilidad del cliente, le ponía en contacto con el encargado de organizar la cacería, que era quien le acompañaba durante la misma.

Tras proponer la fecha, lugar y hora, y fijar el precio para cada pieza y trofeo, ponían al cliente en contacto con la persona que se encargaba de localizar en el monte las zonas en las que se encontraban las piezas de caza que se ajustaban al pedido, las seleccionaba y las hacía un seguimiento.

Habitualmente la cacería se producía de noche, con armas dotadas de silenciador y sin numeración para que, en el caso de tener que abandonarlo, no se les pudiera vincular con el arma.

Durante la cacería, algunos de los miembros de la red se situaban en las inmediaciones y en sus accesos, para vigilar el movimiento de las patrullas de la Guardia Civil y de la Guardería Forestal, enlazando entre sí mediante equipos de transmisores y utilizando escáneres de gran potencia para tratar de interceptar las comunicaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Una vez abatido el animal, el cliente y el encargado abandonaban la zona sin portar nada que les vinculara al hecho, mientras que los encargados de la vigilancia recogían las armas y el trofeo, deshaciéndose a continuación del cadáver del animal para que no fuera localizado.

Días después se trasladaban a una taxidermia donde se procedía a su preparación y homologación, utilizando para ello precintos de otros años, ya utilizados o modificados.

Cuando el trofeo estaba listo se le entregaba al cliente previo pago de la cantidad estipulada, que dependiendo de la pieza abatida era entre los 2.500 y 5.000 euros.

En la Operación han participado numerosos agentes de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil de diversas Comandancias, así como varias especialidades de este cuerpo: Grupo de Rescate e Intervención de Montaña (GREIM), Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) y efectivos de Policía Judicial.

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