Jueves 02 de octubre de 2014
El primer pensamiento que me viene a la cabeza tras la derrota del Real Madrid en Anfield es para Vicente Boluda. Espero que su paso por la presidencia del club blanco le deje, por lo menos, la enseñanza de que hay veces que es mejor morderse la lengua antes de decir lo primero que se te pasa por la cabeza. Es inadmisible que el máximo dirigente de un club como el Madrid se comporte como un simple aficionado y le falte el respeto a una entidad como el Liverpool diciendo que le van “a chorrear”. Por culpa suya, los seguidores madridistas tienen que unir al dolor de la eliminación, el cachondeo de ver como les restriegan la dichosa palabrita en todos los sitios. No sé que pasará en la asamblea de socios del día 29, pero desde luego Boluda se está ganando el salir cuanto antes de un puesto que le viene grande.
Otro de los grandes perjudicados con lo ocurrido en la ciudad de los Beatles es Juande Ramos. El técnico manchego ha perdido claramente la batalla con Rafa Benitez y no parece que el nuevo presidente vaya a apostar por él. Lo tenía muy difícil, porque estaba al frente de un equipo sujetado con alfileres mientras que su rival es uno de los más trabajados de Europa, gracias a los años de trabajo que lleva el entrenador madrileño en Inglaterra. Ahora debe intentar que el equipo no se venga abajo para, al menos, seguir manteniendole el pulso al Barcelona en la liga y acabar la temporada con dignidad.
La conclusión es que el Madrid post-galáctico no ha llegado al nivel para competir con los mejores en Europa. Caer cinco años seguidos en octavos de final no es fruto de la casualidad. Lo primero que tiene que hacer el club es recuperar la estabilidad. No puede ser que en este tiempo haya habido cuatro presidentes, varios directores deportivos y no se cuantos entrenadores. Primero hay que reestructurar el club y luego hacer un equipo.