Jueves 02 de octubre de 2014
El último pleno de febrero de la Asamblea de Madrid y la primera sesión plenaria de marzo estuvieron marcadas por las imputaciones. Hace quince días, las acusaciones de la presidenta regional, Espe-ranza Aguirre, dirigidas al PSM, en la que señala-ba que la oposición larga mucho contra los populares señalados por los dedos de los que intentan aclarar los espionajes a políticos y las corrupciones empresariales ligadas a amigos del poder, pero calla sus vergüenzas. La mandataria dijo que entre los diputados socialis-tas había imputados y seña-ló al ex alcalde de Leganés José Luis Pérez Ráez, lo que provocó las quejas de los parlamentarios del PSM, que fueron respondidos por los populares y se montó un espectáculo de taberna adornado con un estúpido cruce de insultos. Luego, unos y otros trasladaron a los medios de comunicación interpretaciones enfrentadas sobre la imputación judi-cial. Según el diccionario de la Real Academia Españo-la, un imputado es una per-sona contra quien se dirige un proceso penal. Que cada uno entienda lo que más le convenga.Antes del último pleno, la portavoz socialista, Maru Menéndez, reunió a sus diputados para pedirles que no monten más números en la Asamblea e informar sus compañeros de que la ex alcaldesa de Torrejón y secretaria de Organización del PSM, Trinidad Rollan, y la ex edil de ese muni-cipio y diputada regional Esperanza Rozas, además de Pérez Ráez, estarían imputados por cuestiones administrativas, es decir, cosas de segundo orden, no como las imputaciones que se conocieron mientras se celebraba el primer pleno de marzo. Se supo que en las inves-tigaciones realizadas por el juez Baltasar Garzón, que ha tenido que inhibirse para dejar el caso en manos de Tribunal Superior de Justi-cia de Madrid, había impu-tados muchos populares, entre ellos, los parlamenta-rios Alberto López Viejo, Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch.También figuran en ese listado los que ya son ex alcaldes de Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Mon-te, Arganda y Majadahonda. Respetando la presunción de inocencia, da la sensación de que algo huele a podrido entre algunos del PP. Los críticos con la ges-tión de Tomás Gómez al frente del nuevo socialismo madrileño no dejaron pasar la oportunidad y airearon por lo bajini que entre los suyos hay imputados, de segunda, por supuesto, para los fieles a Gómez. Y los avergonzados del PP con el hecho de que los ladrones se confunden al tratar de parecer políticos honrados tuvieron que defenderse atacando. Exigieron que los socialistas tomen medidas contra sus imputados que ellos son incapaces de apli-car a los suyos. Imputados de primera, se segunda y de tercera son presuntos acusa-dos de ilegalidades. No es igual robar que pasarse las normas por la entrepierna, aunque ambas infracciones dicen poco a favor de los que hacen las leyes.