Jueves 02 de octubre de 2014
Empeñado como está en no ser un presidente al uso, Angel Torres dejó bien claro tras la última derrota liguera del Getafe que no piensa destituir a Victor Muñoz. Se suele decir en el mundo del fútbol que la ratificación de un técnico es el paso previo a su cese y aunque el presidente azulón ya no oculta que se pudo equivocar al apostar por el técnico aragonés, se resiste a hacer caso a aquellos que le aconsejan a tomar medidas antes de que sea demasiado tarde.
A Torres le fastidiaría mucho dar la razón a los que desde la grada del Coliseum llevan desde octubre pidiendo la cabeza del entrenador “más trabajador que hemos tenido”. En la actual situación del equipo, al dirigente azulón le preocupa la fractura existente entre el equipo y parte de la afición, porque sabe que un ambiente enrarecido en su propia casa puede ser mayor enemigo que cualquiera de los rivales con los que se va a tener que jugar la permanencia.
La pregunta ahora es saber si los jugadores del Getafe están mentalmente preparados para luchar por evitar el descenso cuando a principio de temporada el objetivo parecía otro distinto. Desde fuera da la impresión de que el equipo está pagando la resaca de las emociones de los últimos años. A los jugadores se les ve desde hace tiempo sin chispa, como si la rutina de tener que jugar sólo la liga hubiera sido este año poca motivación para algunos jugadores.
Victor debe dejar de enrocarse en el discurso de que el fútbol está siendo injusto con ellos. Llevar 18 jornadas sin dejar tu portería a cero no es fruto de la casualidad. O implica a todo el vestuario en la tarea y mentaliza a sus jugadores de la actual situación o pasará a la historia del Getafe... pero por bajar al equipo o por conseguir que Torres rompa su tradición de no cesar a un técnico.