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Gómez pide a los suyos apuntar a Granados y López Viejo

Jueves 02 de octubre de 2014
El ya ex presidente de la comisión que investiga en la Asamblea de Madrid la supuesta red de espionaje político, Benjamín Martín Vasco, se disponía a ofrecer sus explicaciones para dejar el cargo, cuando los diputados socialistas salían de la reunión que habían mantenido con el secretario general del PSM, Tomás Gómez, quien había reflexionado en voz alta sobre la situación política madrileña, tras la aparición de los casos de los espías y de los empresarios investigados por el juez Baltasar Garzón, quien se ha convertido en la diana de todas las críticas populares. El PP se empeña en apuntar al juez y los socialistas madrileños, al secretario general de los populares madrileños y consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, y al ex consejero de Deportes, Alberto López Viejo, a la hora de disparar contra los presuntos responsables políticos de lo que está pasando. Tomás Gómez, que intervino a continuación de su portavoz parlamentaria, Maru Menéndez, animó a sus compañeros comentando que tiene encuestas que dicen que las cosas van bien para el PSOE, quien estaría en porcentajes de apoyo electoral similares a la etapa inmediatamente anterior a que el socialista Joaquín Leguina dejara la Presidencia de la Comunidad de Madrid, al salir derrotado por el actual alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón. Asimismo, le instó a centrar las críticas en Granados y López Viejo, al considerar que el primero está en lo de los seguimientos ilegales y el segundo en lo de las empresas que atienden a los que ponen el cazo. Levantó el ánimo a los suyos, con los que compartió unos 100 minutos y sus ideas de futuro, y recordó que no hay que olvidarse de los asuntos que preocupan a los madrileños, sobre todo el paro y las consecuencias negativas de la crisis económica que, día a día, sufren cientos de miles de ciudadanos. Muchos agradecieron el detalle de Gómez de hablar con sus diputados, algunos se mostraron poco motivados con las palabras de su secretario general, pero nadie dijo, en su presencia, lo que pasa por su cabeza. Nadie quiere enojar a nadie, porque lo que está pasando impide desviar la atención de lo rentable. La comisión de investigación no termina de ponerse en marcha porque el PP va a su ritmo, más bien lento, y los plenos se convierten en espectáculos en los que la palabra se ve arrasada por los numeritos circenses. Aguirre no responde a las preguntas de Maru Menéndez y de la portavoz de IU, Inés Sabanés, sobre la dimisión de López Viejo, y la oposición se altera porque percibe con claridad que sus actuaciones no afectan a la mandataria madrileña, que ha decidido mirar para otro lado para no oír las voces que insisten en que dé explicaciones convincentes sobre asuntos sucios en los que espías y ladrones se han confabulado para entretener al personal.