16/1/2009.- Los dos actores ponen en escena la historia de Luis y Sandra, "dos personajes con muchas ganas de vivir y de ser felices, que se van a Nueva York con un compañero de viaje, la botella".
Jueves 02 de octubre de 2014
En 1962 Jack Lemmon y Lee Remmick vivían un amor trágico a causa del alcohol en "Días de vino y rosas", una cinta que ahora salta al escenario del madrileño Teatro Lara con Silvia Abascal y Carmelo Gómez, quien vive con "vértigo" su vuelta a los escenarios tras cinco años de ausencia.
"En el teatro si no tienes continuidad sientes como si empezaras de cero y ésta es la sensación que yo tengo ahora mismo", ha explicado el actor un día antes del estreno de "Días de vino y rosas" en Madrid, donde estará en cartel durante doce semanas.
Fue con "La Cena", de Josep María Flotats, cuando Carmelo Gómez, Premio Nacional de Cinematografía y ganador de un Premio Goya, puso un punto y seguido en 2004 a su carrera teatral.
"La producción ha muerto y es muy difícil hacer teatro en buenas condiciones", dice el actor a la hora de justificar su ausencia de un medio que le proporciona "un vértigo" que no cambiaría por nada.
"Además no me gustaría hacer una obra por hacer algo más, para eso me quedaría en el paro", añade.
Por ello, el intérprete no dudó en embarcarse en "Días de vino y rosas", un texto que llega al Lara bajo la dirección de Tamzin Towsend - "El método Gronholm- y adaptado por David Serrano -"El otro lado de la cama"- a partir del texto teatral presentado en 2005 por Owen McCafferty.
Sobre el escenario, sólo los dos actores, Carmelo Gómez y Silvia Abascal, que trabajan juntos por primera vez, ponen en escena la historia de Luis y Sandra, "dos personajes con muchas ganas de vivir y de ser felices, que se van a Nueva York con un compañero de viaje, la botella", describe Carmelo.
La historia de amor y de autodestrucción, que explota cuando el alcohol se apodera de la situación -subraya Carmelo-, es la que se narra en la función, que el intérprete espera que la gente no compare con la exitosa película dirigida por Blake Edwards en la década de los 60.
Junto a él en esta "dura preparación" se encontraba su compañera de reparto, Silvia Abascal, para quien esta obra significa "una bajada a los infiernos", ha explicado.
Para ambos artistas, "Días de vino y rosas" es "cien por cien emocional", por lo que, según Carmelo Gómez, el espectador va a salir conmocionado de la sala".
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